De sobras es sabido que de lo que más desea Nolan es hacer una película de James Bond, y como aun no le han dejado, ha creado su propia historia de agentes secretos, dándole por supuesto una vueltecita nolaniana. Sus producciones suelen ser un espectáculo visual y sensitivo y está no es la excepción. Bajo la premisa de inversiones temporales crea escenas increíbles que te vuelan la cabeza, igual que la trama, que si no estás atento a todo lo que pasa puede hacer que te pierdas.
Uno de sus grandes problemas es los personajes, se ha centrado tanto en la historia y conseguir que todo cuadre (cosa nada fácil) que los personajes se le han quedado vacíos o estereotipados. Tenemos a una mujer que solo vive por el amor de su hijo, un ruso malo malísimo, un protagonista sin nombre... y juntados con un ritmo de película demasiado precipitado (no seré yo quien diga que debería haber durado más de esas 2h30', pero...).
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