Un reflexivo detective a las puertas de su retirada y otro recién llegado a la ciudad, más joven en impulsivo, formarán equipo para investigar una serie de asesinatos relacionados con los siete pecados capitales.
Gran película. David Fincher nos brinda una película más redonda de lo que percibí en un primer y quizá segundo visionado. Al tiempo que avanzamos en la investigación, nos va ofreciendo un oscuro retrato de la sociedad masificada, decadente, "apática", de alguna forma justificando la existencia de psicópatas de este calibre.
De la misma forma, vemos cómo el veterano investigador que ha visto mucho mundo, demasiado, quiere retirarse y alejarse de todo eso, mientras que el optimista recién llegado espera poder aportar su grano de arena para intentar mejorar las cosas. Al final, el optimista se rompe, cede a esa sociedad decadente, mientras que el que quería huir, tras ver la rotura de su compañero, decide quedarse y tratar de seguir mejorando las cosas.
Por otro lado, la investigación en sí, el caso relacionado con los 7 pecados, es oscuro, turbio, que nos muestra la peor cara de un psicópata que se ha recreado demasiado en dejar unos escenarios del crimen que no son para todos los públicos. Dicho psicópata está muy bien interpretado por Kevin Spacey, en una película en la que la evolutiva química de los detectives también funciona muy bien.
Además de lo dicho, los últimos 25 minutos (así a ojo) son una puñetera obra maestra.
Revisiones así, sí. Gracias.
Han pasado casi 30 años y esta película sigue funcionando como el primer día.
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