Crítica de Serendipity por gjulo

Redactada: 2026-01-02
“Serendipity” es la típica comedia romántica que te encuentras un día cualquiera y dices: bueno, a ver qué tal. Sin expectativas. Y casi mejor así. Digamos que es como una película de Hallmark que ha leído demasiado sobre el destino y ha decidido ponerse trascendente.

La dirige Peter Chelsom, que nunca ha sido precisamente un director de grandes apuestas, sino más bien de proyectos que necesitan a alguien que no moleste demasiado y saque el trabajo adelante. Y aquí hace justo eso: una película limpia, funcional… y bastante olvidable en cuanto te descuidas.

Dos personas se conocen por casualidad en Nueva York, conectan, pero en lugar de hacer lo lógico, deciden dejarlo todo en manos del destino. Contado así, no es que tenga demasiada gracia, pero tampoco parece problemático. El problema es que la película que construye a partir de ahí es bastante más rara de lo que parece.

Y ahí está un poco el juego: no tanto en si van a acabar juntos (spoiler: sí), sino en cómo alarga ese encuentro inevitable a base de “señales”. El problema es que esas señales no parecen señales, parecen excusas del guion. No hay una reflexión real sobre el destino, ni sobre el azar, ni nada parecido. Hay mecanismos para que la historia no termine demasiado pronto.

Aun así, tiene algo que funciona a ratos. Esa idea de ir dejando pistas por una ciudad enorme, como un Pulgarcito moderno intentando no perderse del todo, tiene su encanto. Es casi infantil, pero en el buen sentido: esa necesidad de creer que hay algo más organizando el caos. Otra cosa es que la película sepa muy bien qué hacer con eso.

Luego están los personajes. John Cusack hace de tipo obsesivo-enamorado con bastante dignidad, aunque a veces roza lo pesado. Kate Beckinsale tiene presencia, pero su personaje es más idea que persona. Está ahí para sostener el concepto, no tanto para existir de verdad. Y eso se nota.

Curiosamente, los secundarios tienen bastante más vida. Jeremy Piven aporta ese punto de amigo que aterriza un poco la historia, y Eugene Levy aparece lo justo para robar escenas sin demasiado esfuerzo. Cada vez que la película se desvía hacia ellos, respira un poco.

El problema es cuando vuelve a lo suyo. Porque la película insiste bastante en parecer más profunda de lo que es. Todo el tema del destino está tratado con una seriedad que no termina de sostenerse. Y cuanto más insiste en ello, más se notan las costuras. Hay momentos que no es que sean poco creíbles… es que directamente te sacan.

"Serendipity" no es un desastre. Tiene ese punto de comedia romántica de principios de los 2000, con Nueva York nevada, música agradable y situaciones que, aunque forzadas, se dejan ver. No molesta. Pero tampoco parece que el destino tenga demasiadas ganas de que la recuerdes.
Guion
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Banda sonora
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Interpretación
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Efectos
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Ritmo
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Entretenimiento
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Complejidad
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Sentimiento
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Duracion
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Credibilidad
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Fotografía
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Dirección
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