Crítica de Rocca cambia el mundo por El9Pasajero
Pero no era así (menos mal, aunque cualquier cosa que me solicite automáticamente me entra un tembleque…), se trataba de ‘Rocca cambia el mundo’ de Kafja Benrath. Una pelicula de aventurillas germánica para toda la familia y para allá que nos embarcamos.
Empieza como uno de los primeros capítulos que vi de Pluribus, alguien pilotando un avión pero sin revelar su identidad aunque por las vestimentas ya sabes aprox a qué generación pertenece.
Se baja por la escalera principal cargando con su skate, su mono azul claro y su rubia cabellera multicoletas despeinadas por Llongeras.
Está claro que es niña de papá , de papá astronauta y vaga por el mundo con total libertad de gestión, pero que no nos lleve al alarmismo pues parece por su altruismo que la han bien educado.
Pero tanta libertad no es debida al libre albedrío, sinó causada por el efecto Disney en las madres (ya sabéis, se las carga a la primera que puede) , y un padre que por cuestiones de trabajo está más viajando por el espacio que atendiendo a su espabilada vástaga.
La criatura va al encuentro de su abuelita para que le haga un canguro pero no se presenta en el aeropuerto y no parece estar muy por la labor porque solo le interesa la partidita de brisca con las amiguchas.
Así que ya tenemos la aventura montada, porque nuestra adolescente tiene mucho mundo por descubrir pues ni siquiera sabe lo que son las redes sociales y sus influencers con contenidos para neuronas despistadas a la busca de referentes. Donde habrá estado escondida tanto tiempo para vivir fuera de ese insano círculo de influencias?
Como no podíamos esperar menos de un país tan ordenado, los servicios sociales no tardarán ni dos días en actuar en pos de una pobre abandonada, que precisamente no será este el caso pues nuestra infante tiene recusos para dar y regalar, pero habia que crear un enemigo y el encorsetado sistema gubernamental nos va al pego.
El caso es que es una buena heredera de nuestra querida Pipi Lamstrung, aunque no tan punki, porque demostrará a todo su entorno que el modus operandi de nuestra actual sociedad podría ser más rica en contenidos para fomentar los valores y mirar al mundo con otra visión mucho más constructiva.
Es una propuesta interesante para nuestros infantes fuera de tanta oda al erróneo buenrollismo de las starlets, las falsas princesas en cuentos pretenciosos y a los superhéroes unineuronales impuestos por el cine comercial para todos los públicos. Sin tener en cuenta que al final los más peques ven espejos donde se van a ver reflejados y copiar aptitudes.
Súper recomendable sesión de tarde familiar.
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