La historia nos sitúa en el mundo del tenis en el que Tashi Duncan es la tenista número uno en todas las competiciones, a pesar de sus 18 años, cosecha triunfo tras triunfo hasta que la mala suerte hace mella y se lesiona. Reinventándose a sí misma como sólo ella sabe hacer, se convierte en la entrenadora de su marido Art, con el único objetivo de convertirlo en el tenista más grande de todos los tiempos y así canalizar su frustración viviendo su éxito. Pero para Art no todo es un camino de rosas y acaba por ser inscrito en un torneo "Challenger", en el que se encuentra con su viejo amigo Patrick. Art, Tashi y Patrick forman un trío pasional, visceral y magnético que explota todas las posibilidades de las emociones humanas a su favor y en detrimento de los demás. Sean quienes sean los perjudicados.
La banda sonora incombustible marca de la casa del cineasta, los planos al milímetro, la historia, la tensión que no te deja ni respirar, hacen de esta película un espectáculo totalmente disfrutón. A veces parece más bien un culebrón yankee, pero ¿a quién no le gusta un buen culebrón exquisitamente filmado?
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