Crítica de Rivales por Obscuritas
Art (sí, como el payaso de Terrifier) se ha recuperado de una lesión y está pasando por una mala racha, los partidos se le resisten y también el US Open, así que su mujer Tashi, que también es su entrenadora, no deja de buscarle oportunidades para que siga mejorando hasta alcanzar su objetivo. Entre esas oportunidades aparece un torneo en el que le toca enfrentarse con Patrick, alguien que formó parte de la vida de los dos, una parte bastante complicada y que amenaza con ponerlo todo patas arriba. Así que a lo largo de la película veremos un partido, la final de ese torneo, pero sobre todo nos irán contando la historia de los tres personajes, desde que Tashi era una gran promesa del tenis, antes de llegar a la universidad y sufrir una grave lesión, y desde que conoció a los dos chicos, que eran muy buenos amigos y jugaban juntos al tenis.
Es cierto que Rivales va de tenis, y es cierto que trata mucho sobre el tenis, sobre todo porque Tashi es un poco psicópata con ese deporte, parece que tiene que hablar de tenis todo el día y no tiene más temas de conversación. Pero a través del deporte exploramos las relaciones, la ambición, el saber ganar o perder, el amor, el deseo, el tener sueños y marcarse unos objetivos, el no rendirse... Y es que muchas veces los personajes no están hablando de tenis, sino que utilizan lo que tienen los tres en común para expresarse y hacer comparaciones con sus propias vidas. Como ya he dicho, es un partido en el que juegan tres personas.
Se supone que la película trata del enfrentamiento entre Patrick y Art, y el partido dura desde que empieza la película hasta que termina, y la manera en que está contada la historia, y lo intenso que nos muestran el propio partido hacen que claves la mirada en la pantalla y sigas la pelota, queriendo saber cómo termina. Pero también es cierto que tengo la sensación de que la película te condiciona y te predispone para que vayas con Art, por la manera en que presentan a Patrick, como un tirado de la vida, como que aparece para joder, que siempre ha estado en medio, la discusión con Tashi antes de la lesión, lo de Atlanta, lo que ocurre antes de ese último partido... Pero en realidad creo que todo se resume en esa última escena antes de que aparezcan los créditos, ese abrazo entre los dos, creo que al final lo que logra la película es que vayas con los dos y aborrezcas a Tashi, que es una manipuladora de cuidado y se merece quedarse sola. El problema de Tashi es que es como esas personas que viven sus sueños a través de sus hijos y los explotan al máximo para que logren lo que ellos no lograron por el motivo que sea, salvo que ella lo hace a través de su marido, o de quien sea en realidad, pero le ha tocado a él, y le machaca, e incluso le dice que si no gana le dejará. Así que también exploramos eso de que mezclar trabajo y placer suele ser mala idea, pero todo es mucho más complicado que eso.
Aunque obviamente aparecen otros personajes en la película, pasan sin pena ni gloria y no le importan a nadie, la película son Zendaya, Mike Faist y Josh O'Connor, ellos se lo guisan y se lo comen todo, incluida la pantalla. Aunque lo que se lo come todo es una estridente música techno que me estaba poniendo histérica ya, en algunos momentos no está mal y resulta acertada, pero llega a ser demasiado invasiva y se utiliza en los momentos menos oportunos, llegando incluso a casi comerse diálogos en algunas ocasiones. Y aunque el juego a tres y todo el tira y afloja constante resultan interesantes y atrayentes, la acción brilla por su ausencia, algo que ya suponía por el tipo de película que es y por su director, pero en algunos momentos se hace un poco cansina, o puede que sea porque dura más de dos horas, y eso se nota, sobre todo si el tenis no te interesa, por muy bonito que te lo envuelvan. Pero en general está bien, sobre todo por el buen hacer del trío protagonista, entre los que destaca Zendaya, y una historia en la que estarás mirando constantemente de un lado para otro, como en un partido de tenis.
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