Crítica de La Odisea por Gaspar

Redactada: 2026-07-21
La revisión de una historia clásica

Sinopsis
Adaptación contemporánea de una de las obras que estructuró la cultura occidental.


Crítica
Nolan narra la historia más fantástica de su filmografía, si bien en otras películas se podría haber intuido su capacidad, o su forma de interpretar los elementos fantásticos, en este filme épico basado en una de más una de las historias más importantes para sentar las bases de nuestra cultura occidental, Nolan se tira de cabeza a la narración de un conflicto cuya intervención fantástica y fantasiosa son altas.

Había dudas, precisamente por su tono tan “realista” o “verosímil” con nuestra realidad, de si sería capaz de representar en pantalla elementos, formas, o interacciones más dignas de un mundo imaginario que de uno realista. Y creo que sí, que Nolan tiene esa capacidad que pocas veces ha demostrado. Los elementos fantásticos que se muestran conjugan muy bien con su imagen, con su forma de narración tan identitaria, de la cual hablaré. En este sentido Nolan da un salto en su capacidad, espectador se había quedado en recreaciones de maquetas reales para hacer escenas de acción, más en el imaginario del espectador medio que en la suya propia.

Y es en esa evolución propia del director donde empiezo a ver elementos, formas de hacer, formas de narrar demasiado “nolianas”, y no necesariamente son un punto negativo, pero creo que hay una fina línea entre la “manera” -que es la forma de hacer demasiado un artista, y es aquéllo que define su estilo, y por tanto, lo diferencia de los demás-, y tics, formas de hacer, o estructuras demasiado repetitivas entre películas.

Para explicarme pondré varios ejemplos que interpreto positivos, y algunos, negativos. Una de las características de Nolan, y que la gente disfruta mucho, y donde para mí en Dunkirk llega a su punto álgido, es como presenta los paisajes, entornos, ámbitos donde se produce la acción. Christopher coge una cámara, abre el ángulo y cuando comienzan los planos también se produce un movimiento de cámara. Se puede mover en “C” como formando un arco, o en línea recta hacia delante. Esto le da un movimiento a la imagen que es interesante. Además, no suele hacer solo un plano para presentar un entorno, sinó que hace varios, lo que permite tener un movimiento de la imagen agradable (hay veces que cuando lo exagera puede llegar a ser como un trailer en medio de una película, y queda algo raro). Y ésto, es una de sus formas de hacer, una de sus “maneras”. Kurosawa, Coppola, Leone o Vileneve harían un fijo general, y la acción sería la encargada de moverse por ese plano. Son formas de hacer, diferentes, y seguramente no haya una mejor que la otra, solo se tiene que tener ojo para saber cuál usar y en qué momento.

Pero sí creo que hay alguna “manera” que cae en un tópico propio del director. En los diálogos creo que Nolan da un paso atrás. Una de las virtudes que se le vio en Oppenheimer fue una evolución en los diálogos, en la construcción de los personajes. Muy criticado en Tenet por la sobredescripción, en Oppenheimer dio un paso adelante que en este filme se ha vuelto a ver perjudicado. Y creo que aquí, sí estamos ante un punto débil del director, que cuando no tiene a ciertas personas a su alrededor no llega a saber concibir este aspecto de una forma que aporte al desarrollo de la historia. Utiliza conversaciones demasiado descriptivas de las acciones que intervienen en la historia, no suele explicar muchas emociones, y para ello, y aquí viene un punto de estos que sí repite constantemente en sus películas, pone una música de fondo en la conversación para que el espectador sepa la emoción que gobierna la escena. Si utiliza una música tensionada o una música melancólica se sabe automáticamente qué siente el personaje, pero no porque me lo esté mostrando, sinó porque lo estoy escuchando. Y aquí es lo mismo de siempre, no me lo digas, muéstramelo. Y Nolan se sirve mucho del sentido auditivo, utiliza mucha música para hacer conversaciones cortas. Tarantino deja que los personajes evolucionen desde la conjunción del habla y la acción en una conversación. Los odiosos ocho, su culmen.

Entrando en el aspecto visual. No es que Nolan haya sido el director de cine que más color incorpore en sus imágenes. Para dar fuerza en el aspecto contemporáneo se aplica un tono negro y otro color que destaca por encima. Creo que eso es un trabajo demasiado básico, en los últimos años hemos retrocedido en este aspecto en la comunicación visual. Y es una tónica cultural extendida en otros ámbitos, el color de la vestimenta de la gente, los colores de las fachadas de los edificios (bloques cebra)… El entorno mediterráneo, a pesar de incorporar el color negro, incluso en la decoración interior de las villas griegas, la representación visual deja de ser coherente con el entorno en el que se produce la acción. Nolan se fue a Islandia a rodar escenas del mediterráneo. Incoherente.

Sin entrar en provocaciones o aspectos controvertidos que han rodeado al filme en los últimos meses, pero que también me gustaría comentar. Creo que hay que hablar de la verosimilitud, concepto que Loulogio explica de forma muy graciosa. Y que a mi me gusta explicar con Juego de Tronos. Hay una diferencia entre realismo y verosimilitud. En las historias se construye una realidad, que se enmarca dentro del mundo de esa narración, que, obviamente, puede distar mucho de la nuestra. En Juego de Tronos hay dragones, que no son reales, pero que dentro de la historia son verosímiles, existen, y se crean conforme a unas reglas que se enmarcan en un contexto. Pues bien, que los aqueos, se vistan como romanos, cuando la historia es griega no es verosímil, la vestimenta no lo es, los barcos, y hay reconstrucciones, dibujos, museos… se sabe que no eran unas goletas vikingas. Agamenon no es menos que Darth Vader…una pena. De hecho me produce una disociación sobre cómo se presenta este personaje y cómo se cierra su arco narrativo. Agamenón se presenta como un telón negro, que en la cultura occidental se relaciona directamente con la muerte, que era la forma en la que se esculpía el concepto en las pinturas cristianas. Por eso la relación directa que produce es la de inhumanidad, crueldad, una figura fría que con la comparación de Darth Vader se entiende de forma muy clara. El problema que se encuetra Agamenon, es que su caracterización y su figura en la narración no casan, seguramente esta figura tan fría y desangelada era para enfatizar más la acción de invasión a Troya, pero la película tampoco es capaz de relacionar lo que explica (crueldad, traición a la ley de Zeus, invasión...) con la imagen que se ve. Los flashbacks que muestran la conquista de la ciudad no son de la crueldad que se cuenta. De hecho, durante un tramo de la película, se muestra la invasión a un pueblo de costa, y la imagen de los lugareños abatidos, supongo que es porque a diferencia de los troyanos se le ven la expresiones faciales, comunica mucho mejor los sentimientos de desesperación, abatimiento y desolación, que en la conquista de Troya.

Volviendo a Agamenon, esta inhumanidad que se pretende comunicar no casa bien con su desenlace. El cierre del arco argumental y de clímax del personaje de Darth Vader es precisamente comunicar, transmitir y demostrar que es un ser despreciable, pero su clímax es la redención, muestra su cara cuando comunica el sentiemiento. En cambio Agamenon no tiene nada de esa transición, su clímax pretende comunicar todo lo contrario de como se presenta, humano, pero sus acciones no han ido progresando hacia un cambio, sólo ha vuelto a casa. Cuando se abren las puertas de Troya y aparece en la oscuridad, parece una parodia. “Farmeador de Aura”, así lo resumen las nuevas generaciones que hacen del impacto visual la sustitución de la realidad.

Me he extendido explicando este conflicto interno, que este personaje en concreto me genera, para poder explicar algunas de las formas y maneras de narrar que tiene Nolan, que no llegan a funcionar, y que puede llegar a producir desconexiones. Y es una lástima, porque te puedes encontrar con una muy buena base que carece de forma final. A veces se le ven las costuras, se ve que le cuesta saber la forma de cómo quiere transmitir alguna sensación, emoción o empatía con un personaje.

Ayer volvía del cine con una reflexión que me rondaba la cabeza. Prefiero ver una película de un 6,5 que me sacuda, que no me deje indiferente a una de un 7 que todo esté bien, que arriesgue poco y que sea una más. Como explica Rodrigo Cortés, es normal que encontremos menos aristas en Lanthimos que en Nolan, porque Nolan quiere llegar a más gente. Esta reflexión sí es completamente subjetiva, y llego a preferir querer ver una película más como Sirat, que como cualquier otro blockbuster.

A Nolan, creo que hay que pedirle más, debemos ser más exgigentes, no caer en la autocomplacencia, ha demostrado, y no hace tanto, que puede dar mucho más. Se trata de una buena película, sin más.
Guion
2 ✮
Banda sonora
4 ✮
Interpretación
3 ✮
Efectos
5 ✮
Ritmo
2 ✮
Entretenimiento
3 ✮
Complejidad
4 ✮
Sentimiento
3 ✮
Duracion
2 ✮
Credibilidad
4 ✮
Fotografía
4 ✮
Dirección
4 ✮

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