El principal problema que tiene para mi es, aparte de la similitudes que veo con la coreana Parásitos, es que no encuentro ninguna motivación en el personaje de Javier Gutiérrez para hacer lo que hace.
Quizás la única nota positiva es que el personaje de Mario Casas no sale tan de chulo como en otras películas, y oye eso es un logro para un actor como él que nos tiene acostumbrados a ese tipo de personajes.
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