Había visto ya en algún documental lo que este hombre observa, básicamente las morsas descansan sobre el hielo, y a falta de este, van a la costa, a tierra, y en ocasiones, no tienen sitio ni en el lugar que han encontrado, por lo que deben ir más lejos. Es como si yo al final del día voy de Madrid a Barcelona, pero me han quitado Barcelona y ahora me tengo que ir a París, pero es que en París no cabemos todos y me tengo que ir a Dinamarca..... y al día siguiente otra vez.... y al otro y al otro, y en ocasiones tienen crías que no aguantan el viaje, o morsas más viejetas que tampoco.
Es un cortometraje de denuncia ecológica, que además ofrece algunas chocantes imágenes, del hombre tan tranquilo rodeado de esos enormes bichos, o ver la aglomeración de las creo que 13 mil morsas.
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