Crítica de Following por gjulo

Redactada: 2023-06-03
Se trata del primer largometraje del director Christopher Nolan, que a pesar de ser poco conocido para el gran público, muchos espectadores siguen considerando Memento como la primera película del británico, éste consiguió hacerse un nombre en diversos festivales independientes, donde obtuvo numerosos premios y críticas elogiosas. Puede que fuera un éxito discreto a los ojos del mundo, pero no por ello dejó de ser el primer paso en el camino hacia una carrera internacionalmente aclamada. Como parte de esta retrospectiva sobre el padre de Inception e Interstellar, he aquí una reseña de Following, una película que merece ser vista al menos una vez en la vida, aunque sólo sea por los incondicionales del director. Una primera película llena de promesas, realizada con una inteligencia poco común, paradójicamente basada en una idea aberrante, hipotética, una idea que parece más una no-idea que otra cosa, con Following, el británico se hizo rápidamente un nombre, gracias sobre todo a una técnica de guion a la que era particularmente aficionado y que reutilizaría en otras películas (principalmente Memento, la primera parte de Batman Begins y El prestigio): la narración no cronológica. Desde los primeros minutos hasta el último, el guión evoluciona en una complejidad vertiginosa, disponiendo su información como un niño sabio construiría una bola de nieve para una posible batalla, con un cuidado metódico, temiblemente inteligente y taimado, combinando efecto acumulativo y perfectibilidad. Christopher Nolan elige a un quidam (un cualquiera) como blanco de su manipulación, un personaje-herramienta cuyo vacío existencial le lleva a seguir a la gente que le rodea... Es difícil idear un marco más absurdo, más tenue, con tan poco en juego narrativamente. Y, sin embargo, a medida que Following se revela al público, su futilidad se convierte en algo totalmente distinto, transformándose de un thriller fuera de fase -esquizofrénico, dirían algunos- en una pequeña joya de guión diabólica y emocionante. El objetivo es sencillo: el guión y, por tanto, la película cuentan una historia que no sigue en absoluto el orden establecido por el tiempo. Así, acabas con una secuencia que tiene lugar antes que la que la precede en el montaje. Es un proceso bastante tortuoso y arriesgado al que el espectador no está especialmente acostumbrado, y que puede asustarle y hacerle perder el interés por la película. Es un peligro con el que tropezó principalmente Following, sobre todo con una historia tan poco inspiradora (un escritor perdido que se divierte siguiendo a desconocidos por la calle y se convierte en ladrón a su pesar) y unos personajes marginados en favor de la propia historia (sólo uno de ellos tiene nombre). Al principio de la película, el resultado es aún más frustrante: una secuencia de escenas aparentemente inconexas que terminan abruptamente con un fundido en negro. Pero el uso de este tipo de narrativa permite a Christopher Nolan complicar una historia sencilla sobre el papel, y jugar tanto con su protagonista como con el espectador, como ya hizo con su cortometraje Doodlebug. En retrospectiva, Following podría verse como la anti-Inception (la última película de Nolan se apoyaba inicialmente en una masa de información, para acabar en la banalidad... a diferencia de Following, que, apoyándose en su premisa engañosa, se divierte haciéndonos perder el equilibrio poco a poco), y, sin embargo, responde a las mismas exigencias estructurales y narrativas: apostar por la fábula a toda costa sin abandonar el ritmo y la forma. Creo que me estoy repitiendo como el ajo cuando digo que Following es un thriller laberíntico que obliga al espectador a encajar las piezas de un rompecabezas para poder reconstruir la historia en su cabeza, hasta el más mínimo detalle, y quedar impresionado por una revelación final, un giro que no se vio venir a pesar de una sinopsis básica. Nolan cuenta esta película interactiva a su manera, pero nunca deja al espectador al margen proporcionando planos intercalados, imágenes subliminales que indican su importancia para la historia (primeros planos de un objeto, una secuencia que se detiene en la mirada de un personaje...). Es un efecto de puesta en escena clásico, pero que, no obstante, despierta la curiosidad del espectador sobre la historia y le permite intentar construirla por sí mismo antes de que le sea revelada. Y del mismo modo que te dejas llevar por la trama y las pistas que Nolan va lanzando, acabarás atrapado en el juego igual que el protagonista. A menudo se considera a Christopher Nolan un excelente narrador (esta película y su montaje lo demuestran) y no un director excepcional que recurre a efectos memorables, Following será capaz de convencer a los más reticentes sobre su cine. Si bien es cierto que aquí el director se limita a filmar y seguir a sus actores (muy buenos, por cierto), el hecho de que haya elegido el blanco y negro también ayuda a engañar al espectador. Por supuesto, confiere a la imagen cierta clase, pero el formato también da a la historia un aire de los años 50, hasta el punto de que el espectador puede encontrarse perdido en cuanto a la época en la que se desarrolla la película. Aunque la película parece ambientada en el presente (no hay más que ver la ropa y los decorados), el blanco y negro da la impresión de que Following traslada al espectador a la época de la Ley Seca, derivando su historia hacia un ambiente más bien mafioso, con decorados lujosos y retro (un club, un piso chic), objetos antiguos (una máquina de escribir) y una rubia a lo Hitchcock (peinado y ropa de época) al servicio de una historia de gánsteres. Es una apariencia fílmica sencilla en la que el espectador se sumerge, sin darse cuenta de que está ante una ilusión, acabando tan ingenuo e impotente como el héroe de la historia. A pesar de que Following prefiere detenerse en su investigación y no en la historia de los personajes, que sólo sirven como peones en el desarrollo del guión, Christopher Nolan entrega una primera obra sencillamente sobrecogedora por su maestría, al tiempo que impone su estilo de guionista. Un exitoso debut para el hombre que se convertiría en el director de Hollywood más aclamado del siglo XIX. Imprescindible ver esta película.
Guion
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Banda sonora
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Interpretación
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Efectos
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Ritmo
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Entretenimiento
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