Seguimos la vida de un escritor anónimo, interpretado por Jeremy Theobald, que empieza a tener la peculiar costumbre de seguir a desconocidos por las bulliciosas calles de Londres. Su obsesión voyeurista le lleva a encontrarse con Cobb, interpretado por Alex Haw, un enigmático ladrón que le atrae a un mundo de crimen y engaño.
Uno de los puntos fuertes de Following es su estructura narrativa no lineal. Nolan entrelaza hábilmente diferentes líneas temporales, creando una estructura en forma de puzzle que mantiene al público atento y haciendo cábalas. La narración fragmentada añade una capa de misterio y suspense, revelando gradualmente las conexiones entre los personajes y sus motivos.
Jeremy Theobald dota al protagonista de una mezcla de vulnerabilidad y curiosidad ingenua mientras que Alex Haw aporta un encanto enigmático a su personaje, infundiendo a la película un aire de imprevisibilidad. Toda la película va trazando una cuidada tela de araña donde el espectador no va a lograr descubrir ni la araña ni la mosca hasta el final.
El ya latente genio de Nolan logra que olvides que es una primera película con un presupuesto ridículo y personalmente me ha resultado maravilloso ver esas calles de Londres atestadas de gente en un blanco y negro de lo más sugerente.
Un maravilloso descubrimiento, mucho más que recomendable.
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