Crítica de Estado eléctrico por MrPenguin
Todo suena a viejo conocido en una película con la que los Russo, como bien ocurría en la novela original, nos acercan a una versión alternativa de los 90 donde el dilema tecnológico, aquel que navega entre el uso —y abuso— de la tecnología y la consecuente pérdida del factor humano, no hace más que realzar, casi a modo de sutil ironía, todos los problemas de la producción. Ya no por el hecho de que se haya utilizado IA durante su desarrollo —algo meramente anecdótico—, sino porque esa misma crítica que la trama plantea, aquella que ha llevado al mundo a un futuro distópico y cada vez más deshumanizado, se acaba trasladando a un producto final demasiado frío, sin tanta comedia ni aventura como cabría esperar y, en contra de lo que el título parece sugerirnos, carente de chispa. Tan solo su vistoso diseño de producción, así como la construcción audiovisual de su universo, parece dotar de algo de magia a una película demasiado poco inspirada, terriblemente desaprovechada y que, si bien cumple con su condición de cine palomitero de consumo rápido, todavía sigue buscando, al igual que sus robots protagonistas, una pizca de alma.
Comentarios
Es que si algo me enseñaron Horatio y Matías Prats es que no hay mejor manera de quedarse en la memoria que con un buen cierre final :D.