Crítica de El fútbol o yo por Gwen
Y sí, Suar siempre actúa de si mismo (no lo conozco, obviamente, pero siempre hace el mismo papel y en las entrevistas habla y se mueve exactamente igual…), pero aún así funciona. Hay que decirlo: el tipo sabe hacer reír. Con sus gestos, con los diálogos (a veces disparatados, otras veces super sencillos pero con los que todos podemos identificarnos), con las escenas, los guiones, la dirección. Todo ese combo que asegura una buena película entretenida. Además, suele convocar a muy buenos actores que le aportan sus propias dosis de comedia. En este caso puntual, su coprotagonista está interpretada por Julieta Díaz, quien también sabe hacer lo suyo en la comedia.
La historia en sí es sencilla y bien argentina: Pedro es un fanático del fútbol y está siempre atento a todos los partidos. El tema, y el conflicto principal de la historia, viene cuando ese “todos los partidos” se refiere literal a TODOS LOS PARTIDOS. No importa qué cuadro juegue, de qué división, ni si quiera de qué país, él tiene que mirarlos todos (y si también puede ir a verlos, mejor). Y por supuesto, esta adicción tan extraña lo empieza a afectar en cada uno de los aspectos de su vida.
Así comienza el desarrollo de esta película que trata de fondo el problema de la adicción y que obviamente lo hace de forma muy por encima y exagerada, pero que tiene un cierto mensaje lindo. Hubo un par de cositas por ahí que a mí mucho no me gustaron (ciertos diálogos que tiene con su esposa a los que yo, personalmente, no perdonaría… pero bueno… es una película ligera), no obstante, en general, me entretuvo y me hizo pasar un buen rato mirándola.
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