La historia es todo un drama pero tiene situaciones tan inverosímiles que son más cómicas que otra cosa, un Frank Grimes en toda regla.
Una atmósfera triste y lúgubre en todo momento acentúa más lo negativo del personaje principal, Simon James, muy bien interpretado por Jesse Eisenberg.
No se me ha hecho pesada por lo curioso del personaje y sus desdichas pero no es una película para tirar cohetes ni mucho menos, es más estoy convencido que ha muchos seguramente les aburra.
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