Crítica de Dónde estás, Bernadette por Migatoyyo
Durante la primera hora, es difícil coger cariño a Bernadette Fox, ni la Cate Blanchett más inspirada sería capaz de lograrlo y, aunque tampoco encontremos argumentos para simpatizar con sus vecinas, entendemos lo difícil que debe ser vivir junta a semejante personaje. Sin embargo, Blanchett y Linklater van dejándonos algunos toques para que comprendamos que lle sucede a Bernadettte.
Asñi llegamos a unos maravillosos 40 minutos finales (dónde se ganan las ligas, que diría Luis Aragonés) en los que sentimos por la piel de una Bernadette destruida que empieza a la que vemos renacer. La comprendemos, sufrimos con ella, empujamos con su ilusión y finalmente la amamos.
Bernadette nos habla de lo difícil que es ver la vida de un modo distinto al de la mayoría, incluso cuando eres genial y tienes todo para estar por encima de la media, de lo importante que es encontrar nuestro lugar y cómo es esencial que los demás demos ciertas facilidades.
Tal vez, Linklater nos lleve en esta ocasión a un lugar donde no pueden llegar los turistas cinéfilos pero, al tiempo, nos premia con un complejo paisaje humano que vale la pena contemplar.
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