Crítica de Braveheart por gjulo

Redactada: 2024-07-26
“Braveheart” es una epopeya magistral sobre la Guerra de Independencia escocesa. Es una de las pocas películas cinematográficas realizadas con tanta pasión y patriotismo por Mel Gibson, que firma aquí su obra maestra y la película se ha convertido en uno de los pilares del Séptimo Arte. En 3 horas, Mel Gibson nos transporta literalmente a la vieja Escocia. Más allá del maniqueísmo, estos 180 minutos son una delicia visual y narrativa. Finales del siglo XIII. El rey Eduardo I se apodera del trono de Escocia. Tras el exterminio de su familia, el joven William Wallace es acogido por su tío. De regreso a su pueblo natal tras años de ausencia, encuentra a sus amigos y a la mujer que ama. Desgraciadamente, la ocupación inglesa de Escocia provoca el asesinato de su esposa. Tras la pérdida de todos sus seres queridos, William Wallace lidera la revuelta escocesa con un ejército y conquista plazas fuertes. Durante su lucha por la libertad de Escocia, Wallace ganó muchas grandes batallas y se convirtió en el símbolo y héroe de la independencia escocesa. Como podéis intuir “Braveheart” es una película histórica impresionante, apasionante y espectacular. El espectador queda impactado por la riqueza de los temas planteados, las preguntas formuladas, los personajes y (por supuesto) las escenas de batalla. Dirigida por Mel Gibson (que en un principio había pedido a Terry Gilliam que la dirigiera), el actor asume el papel de William Wallace. La película comienza y termina con dos escenas sublimes, ambientadas con una música magnífica. Las escenas de batalla son impresionantes y el trabajo de cámara es digno de los mejores directores. Son asombrosas, porque no sólo muestran combates, sino que ponen de relieve todas las estrategias desarrolladas por los diferentes ejércitos. Escenas que sirvieron de inspiración para otras películas como “ El Señor de los Anillos”, “Troya”, y otras . Los intérpretes también son parte del éxito de este largometraje: Mel Gibson destaca en todo su esplendor (para mí, su mejor papel). El personaje de William Wallace es un patriota tan violento como conmovedor, que lucha por una causa justa: la libertad para una Escocia libre y unida. Este hecho histórico, es narrado con tanta pasión por un inspirado Mel Gibson, totalmente absorbido por su papel, que es uno de los puntos fuertes de la película, su mirada es humana, inquietante y a la vez emotiva, consigue transmitir sus emociones y provocar escalofríos tanto en sus adversarios como al espectador… algo de lo que muy pocos actores pueden presumir. Por otro lado, está Sophie Marceau, que realiza una excelente interpretación como la princesa Isabel de Francia. Patrick Mcgoohan está impresionante en el papel del rey Eduardo, ya que su interpretación alterna poder y sobriedad. El actor está excelente en el papel de este rey, detestable durante toda la película, un auténtico tirano. Por último, no olvidemos el guion, perfectamente escrito que insufla vida a esta obra y, por supuesto, a los personajes (la escena de Sophie Marceau en el lecho de muerte del rey es una joya cinematográfica en sí misma, y podemos citar muchas en este largometraje). El guión mantiene al espectador en vilo con un magnífico comienzo protagonizado por una bonita historia de amor, pero todo esto es sólo el lado dulce de la película, porque tras el violento asesinato de la mujer de Wallace la película pasa a la barbarie pura y dura con escenas de violentos enfrentamientos, piernas cortadas, cuerpos empalados y soldados destripados. En este punto se llega a la barbarie, con su realismo a veces extremo, pero sin mostrar demasiado, porque la película sigue siendo apasionada y patriótica, llevada por un gran Mel Gibson. Pero Braveheart no sería Braveheart sin sus épicas escenas de batalla, que convierten la película en un puro espectáculo de acción. La batalla de Stirling es sin duda una de las mejores del cine, una pieza antológica en mi opinión, con intensos enfrentamientos entre los hombres de Wallace y los del rey de Inglaterra, donde se cortan piernas, se destripan cuerpos, vuelan cabezas y la sangre cubre el suelo. Pero es el comienzo de la batalla lo que resulta épico, con la escena de las estacas contra la caballería, las escenas en las que los hombres levantan sus kilts y el discurso de Wallace para motivar a sus tropas con la línea de culto "¡Podrán quitarnos la vida..., pero nunca nos quitarán... la libertad! Luego está la segunda batalla, igual de violenta que la de Stirling, el asedio de York y las escenas de horribles torturas a las que es sometido Wallace, que no cederá y su última palabra será: "¡Libertaaad!", una magnífica escena que muestra muchas cosas cosas en una sola. Por último, no hay que olvidar la maravillosa partitura de James Horner, que añade una dimensión excepcional a la película. Haciéndonos viajar por la música tradicional de Escocía. A destacar el tema “Freedom” que aún hoy nos sigue poniendo la piel de gallina.
“Braveheart” es, por tanto, una película de culto dirigida por un inspirado Mel Gibson, que se volcó al máximo en este fresco violento y bárbaro, pero al mismo tiempo conmovedor, que ofrece una hermosa visión del compromiso de un hombre con su país y con la libertad. No es de extrañar que la película ganara cinco Oscar, entre ellos el de mejor película y mejor director para Mel Gibson. Una obra maestra inolvidable que no ha envejecido ni un solo día y que no ha sido igualada en su género.
Guion
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Banda sonora
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Interpretación
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Efectos
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