La historia transcurre en Judea (siglo I), bajo el Imperio Romano. Juda Ben-Hur (Charlton Heston), es un rico príncipe judío que se reencuentra con su amigo de la infancia, Messala (Stephen Boyd), que ha regresado como comandante de las legiones romanas. Pero ya no es lo mismo, Messala le exige a Ben-Hur que traicione a su pueblo, este se niega y tras un desafortunado accidente Ben-Hur es enviado a galeras, desde ese momento, la película se convierte en una historia de supervivencia, venganza y redención.
La dirección de William Wyler es perfecta, la fotografía también, quién no conoce esa banda sonora o la escena de la carrera de cuadrigas, 9 minutos sin efectos, la sensación de velocidad, de peligro real, continúa siendo top 70 años después. Charlton Heston (Juda Ben-Hur) está en el papel de su vida (junto con Los diez mandamientos), su viaje desde el noble idealista hasta el hombre consumido por la sed de venganza es totalmente creíble. Stephen Boyd (Messala) es el antagonista perfecto, arrogante y despiadado.
La película adapta la Novela de Lew Wallace, Ben-Hur: A Tale of the Christ (1880), una adaptación muy buena,
Durante más de 40 años tuvo el récord de 11 premios Óscar (incluyendo Mejor Película, Director y Actor), hasta que fue empatada por Titanic (1997) y posteriormente por El Señor de los Anillos: El retorno del Rey (2003).
Muy recomendable
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