Judá Ben-hur es un judío que vive en la Jerusalén ocupada por los romanos. Cuando Roma toma la decisión de ir contra los judíos y Judá es apresado y enviado como esclavo a las galeras, sólo su fe y unas inesperadas ayudas, le mantendrán con vida con la esperanza de recuperar lo que fue suyo y reencontrarse con aquel romano que le apresó, aquel que hasta ese momento, eran amigos.
Si es una de las grandes joyas del cine, se dice y no pasa nada.
Soy un enamorado de Roma, ciertas circunstancias en mi vida me han llevado a ello, con lo que tengo un particular 'plus' con este sentimiento.
La primera hora y media es oro puro. La banda sonora más de lo mismo, y Charlton Heston siempre será un grande. La puesta en escena y los vestuarios tienen un tono muy teatral.
Evidentemente tiene cierta escena por la que el paso del tiempo se nota (la batalla naval) , pero no hay que olvidar que esta película es de los años 50.
Sin embargo, tiene otra escena, una de las más clásicas y famosas del cine, que resulta espectacular: la que da imagen a la cinta, la carrera de cuadrigas. Un espectáculo, especialmente para la época, y si se me permite, notablemente mejor que la misma escena del reciente remake (aunque tengo entendido que ese realismo también costó lo suyo...).
Es cierto que tiene diálogos que podrían haberse visto un poco recortados o agilizados para no alargar tanto la cinta, pero es el único 'pero' que le puedo poner y el motivo por que no le he puesto más nota.
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