Crítica de Avatar: Fuego y ceniza por Capitano
El caso es que vuelve a ser una peli larguísima y se me ha vuelto a pasar bastante rápida. El ritmo es muy dinámico y a mí al menos no me ha dado la impresión de estar viendo una película de más de tres horas, y hasta me habría gustado que se detuviera más tiempo en algunas partes que daban para mucho más. Por ese lado le caerán palos seguramente, porque tener 200 minutos de cine y pasar de puntillas por ciertos detalles tiene delito, pero bueno. Perfecta no es, eso lo sabemos todos, pero ver Avatar es como decía querer vivir un tipo de experiencia muy concreta, y en ese sentido cumple bien.
Y es que el apartado visual vuelve a ser una pasada, por mucho que algunos argumenten que parece una cinemática de videojuego de principio a fin. Ojalá algunos juegos se vieran así, porque es para flipar. Es inmersiva como pocas películas a día de hoy, pero claro, tiene que gustarte la saga. Si ya la primera no te dijo nada, puede que no tenga sentido que llegues hasta aquí. Si lo que lleva haciendo Cameron estos años te ha encantado, Fuego y ceniza te flipará.
Valoraciones en tu crítica:
Todavía no hay comentarios
Comentarios