La forma en que va dejando pistas para Nino, el juego del gato y el ratón romántico, es adorable. Y cuando por fin se encuentran... el corazón te explota un poco. La banda sonora de Yann Tiersen es perfecta, esos acordeones y pianos que te transportan a un Montmartre de cuento. Es una peli que te hace sentir bien, sin más. De esas que ves cuando necesitas creer que el mundo puede ser bonito. Un clásico instantáneo del cine francés.
Valoraciones en tu crítica:
Todavía no hay comentarios
Comentarios