Seguro que David Fincher podía hacer algo mucho mejor, pero no sabemos muy bien hacia dónde dirige la película. Los criminales están dejados de la mano de dios y han adoptado mayoritariamente una creencia religiosa por influencia de uno de los reclusos, mientras la cárcel se cae a cachos y trabajan en una especie de fundición de plomo. En realidad no está del todo mal, solo que tiene el listón muy alto con sus dos predecesoras y esta simplemente se deja ver y busca dar carpetazo a la trilogía sin saber ya qué contar. Sigourney Weaver sigue echándose la saga totalmente a la espalda y hay algunas escenas chulas, aunque no están entre ellas las partes del alien digitalizado andando y dando saltitos por ahí, me han hecho más gracia que otra cosa. Mejor el alien hecho con efectos prácticos y que se ve más orgánico, donde va a parar.
La he visto, pero tampoco la volvería a ver. No aporta nada nuevo, solo cierra la historia de Ripley de una forma casi podríamos decir que mejorable. Aunque la ambientación de cárcel sucia y casi subterránea está bien, la duración no acompaña y hay escenas como la de los túneles corriendo de aquí para allá con el alien que se alargan de forma excesiva. Más completista que otra cosa.
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