Crítica de 28 años después: El templo de los huesos por Pinwi
Segunda entrega de esta trilogía de secuelas de la saga que iniciaran con 28 días después, la historia sigue directamente donde lo dejó la anterior película.
En esta ocasión, el Dr. Ian Kelson seguirá con su supervivencia/convivencia con los infectados, en concreto con el alfa al que llama Sansón. Por otro lado, el joven Spike tendrá que aprender a sobrevivir en un mundo en el que los humanos parecen ser la verdadera amenaza para la humanidad.
Pues voy a empezar comentando que esto me parece café para cafeteros. Y resulta que a mí este café me está gustando mucho.
Tenía muy claro que iba a ver una película atípica que sería difícil de etiquetar. ¿Es una película de zombis/infectados? En la anterior entrega ya se vio menos de lo que cabía esperar, y tenía claro que iríamos por ahí en esta entrega. Los infectados, como grupo, están por ahí, pero salen poco.
También tenía claro que Jimmy y su secta podrían ser de difícil digestión.
Ha resultado que este pensamiento, ha sido dar en el clavo.
Tenemos un doctor que lleva 28 años sobreviviendo y haciendo algunas investigaciones o pruebas con este virus, jugándose el tipo. Esto es un paso más en ese camino. Un camino protagonizado por un enorme Ralph Fiennes, cuya interpretación es sublime, para hacer de un personaje muy bien escrito. Sus reflexiones y sus diálogos, están lejos de ser chorradas. Me han parecido interesantes y cultas, por así decirlo. Además, en sus formas, la película ha conseguido convencerme para que abra mi mente y vea lógico y correcta esta evolución de los acontecimientos. En otros tiempos, habría deseado tan sólo la muerte, destrucción y un Sansón destrozándolo todo. Por cierto, me parece un acierto reducirle un poco el tamaño del miembro, y hacer algo que no llame tanto la atención y distraiga
Por otro lado, Jimmy y sus dedos, como ya digo, creía que se me podrían atragantar, aunque fuera un poco, pero creo que Jack O'Connell, tras The Sinners y esta que nos ocupa, es como poco, un actor con mucho potencial. Su personaje dirige una secta de estética particular, siendo el típico charlatán que le encanta escucharse y soltar frases para deleite auditivo de sus fieles, un grupo que resulta un poco cliché, pero como digo, el actor hace bastante bien su parte, y una vez más, las cosas están bien escritas y desarrolladas. Es en esta trama donde encontraremos el punto más sádico y gore de la película.
La película lleva estos dos hilos conductores en paralelo hasta que convergen. Dicho momento, es puro cine, tanto la conversación que ambos mantienen, como ese momentazo sublime con Iron Maiden de fondo.
Como digo, no hay que esperar mareas de infectados, de hecho, no hay que esperar infectados, esta entrega está muy lejos del caos que ofreció 28 semanas después, aunque el clima turbio y en ocasiones tenso, sigue estando ahí. Sí tiene algunos momentos de cierto descontrol, pero son de otro tipo.
A ver qué nos depara el cierre de esta trilogía.
Me ha encantado por cierto, que para los créditos finales hayan recuperado el tema principal y característico de esta saga.
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