Críticas de Días Perfectos

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Hirayama parece totalmente satisfecho con su sencilla vida de limpiador de retretes en Tokio. Fuera de su estructurada rutina diaria, disfruta de su pasión por la música y los libros. Le encantan los árboles y les hace fotos. Una serie de encuentros inesperados revelan poco a poco más de su pasado.

2023
123 min
Drama

RESEÑAS Y VALORACIONES DE Días Perfectos

Soporífera. Mis respetos a quien le guste, pero para mí este tipo de películas en las que no pasa nada es el anti-cine.

Valoraciones en tu crítica:

10 / 10
Soy yo literal! Que catártico ♥ Si bien tengo referencias de personajes con los que me puedo llegar a sentir identificado, nunca fue tan fuerte esa sensación de entenderlo todo. La amo profundo, por eso tiene un 10, pero aun así la considero una excelente película, independientemente de lo que yo pueda llegar a sentir con respecto a ella. Simplemente tienen que verla.

El costumbrismo es algo que uno tiene que aprender a disfrutar, porque es un género difícil, y diría que es el más elevado de todos. Me da vergüenza ajena, bastante pena en realidad, esa gente que pregona públicamente su brutalidad. Se creen que el plástico que venden en McDonald's, porque se puede mastica y digerir, porque termina de la misma forma que la comida más refinada de todas, tiene algo que ver una con la otra: NO!
Se imaginan lo que hubiese sido la película, si el protagonista estuviese escuchando trap o reketón... no tendría sentido; la filosofía, el arte, es la disputa por los sentidos (esta clase de obras ganan todas las batallas).

Valoraciones en tu crítica:

6 / 10
Perfect days es una película dramática japonesa protagonizada por Koji Yakusho.

La película sigue a Hariyama, un hombre totalmente hecho a su rutina, calmado, meticuloso en su trabajo no demasiado agradable. Tiene amor por la naturaleza, la música, la lectura. Un día, su rutina se verá alterada por una inesperada visita.

De esas películas muy bien hechas, que consigue su objetivo y todo lo que quieras, pero este cine intimista no es mi estilo.
Por un momento, la película ha hecho un amago de conquistarme, nos subimos al coche con el protagonista y suena The house of rising sun, aunque prefiero la versión de The White Buffalo, que es la que sonaba en Hijos de la Anarquía.

La película es calmada, como su protagonista, sosegada, cautivadora sin apenas mediar palabra, observamos la rutina, día tras día.....tras día....tras día, una rutina que incluye disfrutar de pequeños placeres, tonterías sutiles que te sacan de las obligaciones y te permiten pinceladas de disfrute ( sentarse a ver la naturaleza, el 3 en raya del baño,...) . Pero a mí ese día a día se me ha hecho repetitivo. Yo tengo un trabajo dinámico, precisamente para alejarme de esa rutina de la que este protagonista disfruta.
No por eso no me ha parecido encantadora, y no me cabe duda que será muy elogiada. Tiene momentos bellos y a estado bien conocer a Hariyama, su madurez. Ojalá hubiera alguien así en mi empresa (cosa que no descarto).

Una notable película que no es para mí.

Valoraciones en tu crítica:

Empieza con un ritmo pausado, lento, relajado que puede no gustar a todo el mundo debido a la ausencia de diálogos en la mayoria de su metraje.
Tenemos a un limpiador de baños japonés Hirayama que tiene verdadera pasión, profesionalidad por lo que hace compaginando su rutina con sus hobbies la música, los libros y la fotografía. Poco a poco vamos descubriendo más de su pasado con la aparición de cierto familiar.

Pero no todo es rutinario y también tienen sus momento divertidos ( me dibujo una sonrisa cuando se puso a abanicar a un señor o cuando el niño dere Chan tira de las orejas al otro limpiador).
Kijo yakusho hace una gran actuación en estas pequeñas maravillas de lo cotidiano de la vida.
Momentos musicales bien ejecutados cada ciertos minutos para que el espectador no se separe de la silla y sobre todo con ese final, esa música que cierra estupendamente precioso.
Interesante quedarse a ver los poscreditos.

Valoraciones en tu crítica:

Casi cuatro décadas después de haber firmado su particular homenaje al legendario Yasujirō Ozu con 'Tokyo-Ga', Wim Wenders regresa a la capital japonesa y lo hace con la aclamada 'Perfect Days', una de esas películas en las que parece no pasar nada y que, sin embargo, hablan de todo. De la cotidianidad, de ese concepto tan estigmatizado que es la rutina y, especialmente, de esos pequeños momentos que conforman el día a día mientras esperamos, a veces sin tan siquiera darnos cuenta, que algo rompa nuestros estructurados esquemas vitales. Wenders, rescatando parte del estilo pausado e íntimo del mencionado Ozu, logra capturar toda esa realidad en la figura de Hirayama, un hombre humilde, afable y de pocas palabras que armoniza su pasión por la naturaleza, la lectura y el rock clásico con su empleo de limpiador de baños públicos. Una vida sencilla y sin grandes sobresaltos que la película, siempre con suma delicadeza, utiliza para realizar un agridulce retrato sobre lo fugaz y, al mismo tiempo, maravillosa que es la existencia.

Todos estos elementos dotan a 'Perfect Days' de un marcado tono introspectivo que, obviamente, no será del gusto de todo el mundo, pero que sin duda consigue desprender un aura realmente especial, casi mágica, que acaba trasladándose a cada fotograma de la película. Quizás sea por la ternura que le insufla un grandísimo Kōji Yakusho al protagonista o quizás porque sus contradicciones diarias, esas que le llevan a disfrutar de su soledad al tiempo que la padece, son el mejor espejo en el que ver reflejadas, por doloroso que resulte, muchas de las preocupaciones que nos asolan en un mundo cada vez más estresante y frenético. La belleza de las pequeñas cosas inmortalizada así en una película entrañable, conmovedora y tan capaz de apelar al nostálgico recuerdo de tiempos más sencillos como, sobre todo, de reivindicar la felicidad que esconden todos aquellos días en los que pensamos que no ha pasado nada y que, sin saberlo, ya son, a su manera, perfectos.

Valoraciones en tu crítica:

8.5 / 10
Empiezo fuerte.
Ganadora de los Oscars a mejor película, mejor director y enorme mejor actor a .......
Perfect days, Wim Wenders y Kôji Yakusho. También a Nina Simone por compartir esos minutos finales a viva voz compartida con las caras del protagonista, enmarcadas para siempre en mi rincón del cinéfilo. Pura maravilla.
Para que todo esto pase, nos sumergiremos en la vida cotidiana, casi robótica de nuestro anfitrión, el rey de los inodoros públicos de la ciudad de Tokyo. Un hombre silencioso e inexpresivo que marca a toque de corneta todos los momentos de su vida. Trabajar, casi solo, cenar en un bar, sol, a los baños públicos, solo y para casa a sus queaceres, solo. Cuidará de su pequeño jardín interior y leerá todas las noches. Por la mañana antes de subir al coche, su lata de café y un cassette de clásicos roqueros de los 70's y menudos dinosaurios tiene en la guantera. The Animals, The Velvet Underground y su Pale Blue Eyes viste muy bien, Patti Smith, Lou Reed, Van Morrison y Nina Simone, todas ellas encuadran en el relato y te transmiten sensaciones de Hiroyama, nuestro protagonista. Porque de su parte no vas a sacar nada, parece que haya que pagarle para que interactúe. Nos acompañarán en su desplazamiento por la ciudad mostrándonos el día a día aburrido de una carretera que solo repite trafico y edificios monótonos. Solo rompe esta monotonía los modelos curiosos de retretes públicos a cual más original, dan ganas de probarlos todos. Eso sí, después que nuestro afanado limpiador le haya dado con esmero y detalle un honorable limpiado.
Solo alterará su rutina un compañero de trabajo que con la más pura inocencia vive en su mundo de Yupi particular con su novia. Esta le dará un primer sorbo de vida.
Porque el tsunami le espera en casa con la rompedora de rutinas oficial, su sobrina adolescente que acompañara al 'tito' en su reinicio a la vida, aunque sin perder su carismático silencio.
Poco a poco y con una paciencia de orfebre Wenders nos lleva de paseo por el mundo actual, pero con la mirada y el corazón de un ensoñador, que un buen día decidió romper los lazos emocionales con sus congéneres para disfrutar de un Día Perfecto.
Porque a veces hay que saber bajar revoluciones y pretensiones y empezar el dia con otra sintonía.

Valoraciones en tu crítica:

8.5 / 10
Menudo año del cine Japonés, se han tenido que comer la cabeza seguramente para ver que peli enviarían a los Oscar. Y esta joya ha sido la elegida.

Fascinante, el arte de lo cotidiano, la monotonía... No se deja llevar en ningún momento por el melodrama, no quiere mostrar eso que podemos intuir, como que el prota procedía de una familia rica y se peleó con el padre, etc... Nada de nada, una película que nos enseña el disfrutar cada segundo de esos pequeños placeres. Hasta para eso tienen una palabra los Japoneses: "Komorebi", que hace referencia al paso de los rayos de sol entre las hojas de los árboles provocando esas luces y sombras que duran un instante. Además consigue también transmitir la belleza de la soledad. Diría incluso que es una obra terapéutica.

Y que decir de la leyenda del cine japonés desde que nos dejó Mifune, el gran Koji Yakusho. La escena que se marca al final es para que los Oscar se salten sus normas de hablar inglés y que lo nominen.

Es tan rica... Tiene por ejemplo, una colección musical que es tan exquisita... Referente a esto, lo primero que me vino a la cabeza viendo el título, era la famosa canción de Lou Reed y que sorpresa al escucharla, además en 2 versiones diferentes.

En general, todo esto es posible gracias a Win Wenders, se le nota muchísimo esa pasión que tiene por Japón.


PD: Que envidia poder tener aseos de esa calidad al aire libre.


Preparado (o no) para el robo que va a acometer zone of interest por parte de la academia.





Valoraciones en tu crítica:

7.5 / 10
Es una película para sentarte tranquilamente y disfrutarla como si estuvieras mirando naturaleza en el bosque, mientras acompañas a un buen señor a lo largo de sus días y terminar todo con una sonrisa de satisfacción.

No hay grandilocuencia, ni dramas, solo (que no es poco) la vida.

Valoraciones en tu crítica:

9 / 10
Te levantas, desayunas, haces la cama, te maquillas, coges los petates y para el trabajo. Ocho, diez o doce horas de jornada extenuante y luego vuelta a casa. Hacer la cena, ducharte y para cama. Así seis días a la semana. Como seres sociales que somos, vivimos consumidos por una rutina agotadora que apenas nos deja tiempo para lo que realmente nos gustaría hacer. Bailar, viajar, ir a conciertos, comer en sitios diferentes a diario, ir al cine todos los fines de semana, ver a los amigos casi cada día, tirarte todo el día en cama viendo una serie de siete temporadas, leer todos los libros del mundo, los paseos por la playa… Cuando éramos pequeños creíamos que crecer era otra cosa, que cada día sería mejor que el anterior y que seríamos los amos y señores de nuestro destino; y ahora que estamos en esa situación vital nos vemos desbordados por las labores diarias a las que nos hemos acostumbrado. De esto trata ‘Perfect Days’, no de la romantización de la rutina, sino de encontrar la felicidad y la paz en la misma. No todos los días te vas a despertar queriendo escuchar a Patti Smith o a The Animals, pero sigue mereciendo la pena levantarse cada mañana si así podemos ser más como Hirayama. Hirayama se dedica a limpiar aseos públicos en Tokio, una tarea que repugnará a más de uno, pero con la que él es totalmente feliz porque ha aceptado que se trata de una faceta más de su vida y no pasa nada. Vive en armonía. Combina su diaria labor con la música y los libros, lo que le aporta la serenidad necesaria para no tener preocupaciones ni desvelos. Ojalá todos fuésemos un poco más como Hirayama y pudiésemos ver el mundo a través de sus limpísimos ojos.

Una película sencilla, intimista y serena que nos enseña a apreciar las pequeñas cosas. ¿Cuántas veces nos paramos a mirar un árbol en pleno cambio otoñal o sentimos hasta en el alma la música de los auriculares? Aunque a veces la rutina sea una forma de evadirse de los propios pensamientos y el pasado, las emociones siempre saldrán a flote. Hay días en los que parece que todo se hundirá a tu alrededor, pero está bien, no pasa nada, los días perfectos siempre volverán.

PD: Ese final con Nina Simone de fondo, mientras Hirayama se rompe… Poetic cinema.

Valoraciones en tu crítica:

6.5 / 10
Esta película es el día a día de un trabajador japonés, su trabajo no es el mejor del mundo, pues es limpiador de retretes, pero es tan tranquila su vida, tan pacífica, que a algunos les haría desearla, tiene muchos detalles, se puede contemplar la torre Skytree de Tokio en varias escenas, es una gozada ver las costumbres y cultura japonesa como si fuera real.

La peli carece de grandes diálogos porque básicamente el protagonista no habla demasiado, pero aun así mantuvo mi atención, en cierto modo por la selección de canciones, pero también por la cautivadora historia representada, esto me hizo aumentarle un poco la nota.

Recomendable si te interesa conocer más cosas de este curioso país.

Valoraciones en tu crítica:

8 / 10
La delicadeza, suavidad, simpatía y emoción que logra plasmar Wim Wenders en 'Perfect Days' es tan cautivadora como maravillosa. Una oda a la belleza de lo cotidiano con un silencioso personaje, soberbio Koji Yakusho con un trabajo que corona una de las mejores carreras contemporáneas, que deja que una estupenda lista de canciones hablen por él.

De ritmo lento pero nunca pesado, brilla la dirección del cineasta alemán en su primera mitad para mostrarnos el mundo desde los ojos de su protagonista, y es la leyenda japonesa quien remata la segunda hora hasta ese final con una secuencia para enmarcar. Una película repleta de calma y de respuestas a la sombra de la angustia y las dudas, bellísima y muy emotiva.

Debe ser, con poco margen de mejora, una de las mejores incursiones japonesas que ha realizado un director extranjero.

Valoraciones en tu crítica:

7 / 10
Si te interesa la vida cotidiana de un limpiador de aseos públicos en Tokio, los primeros 30 minutos de “Perfect Days”, sin diálogo alguno, te encantarán. Afortunadamente, la película no se detiene ahí, y la rutinaria vida de este Mr Proper japonés es, obviamente, una de esas que te hacen querer saber más sobre este enigmático personaje, más allá de su personalidad deliberadamente no moderna, apegada a los libros, la fotografía cinematográfica y las cintas de música de los años 60 y 70. En el proceso, mientras paseamos por un Tokio familiar a Wim Wenders, volvemos a escuchar a Patti Smith, Lou Reed, Los Rolling Stones, Van Morrison, Ottis Redding, Nina Simone y los Kinks. El héroe atípico de “Perfect Days” es alguien a quien se aprende a querer, con su gran humanidad, su silenciosa empatía hacia los demás y su irresistible sonrisa. Que ha vivido otra vida antes, con traumas, es obvio, pero cualquiera que fuera esa existencia, la que nos conmueve es el hombre en el que se ha convertido. Retrato sensible de un hombre alejado de las normas sociales (para algunos) y de una ciudad fascinante, esta película destila una cierta idea de la felicidad, anticuada, podríamos decir, desconectada de los valores dominantes de la sociedad capitalista, y basada en la capacidad de observación y de asombro. En el centro de esta lección de sencillez y paz se encuentra el inmenso Kôji Yakusho, que obtuvo el merecido premio al mejor actor en Cannes. Una película filosófica un poco inquietante al principio, pero que nos gana a lo largo de sus 2 horas de duración.

Valoraciones en tu crítica:

1 / 10
La película se llama "Días perfectos" pero creo que debería haberse llamado "El Mudo" o "El día de la marmota" en homenaje a Bill Murray en Atrapado en el tiempo.

La película es una auténtica tomadura de pelo de principio a fin, si grabar la vida cotidiana y monótona de una persona es digna de hacer una película, podían haber grabado a cualquier otra persona donde su vida no sea tan cuadriculada y aburrida. Porque nuestro protagonista es un tipo maniático, perfeccionista, atrapado en la década de los ochenta, usando cintas de cassette y cámaras de carrete, donde su vida es una rutina perfecta, sin salirse ni medio milímetro del renglón en el que ha construido su vida. Un tipo de pocas palabras por no decir casi ninguna, en una hora y media de película no llega a diez frases, no estoy exagerando es tal cual. Largometraje que dura más de dos horas pero con escaso diálogo.

Lo digo completamente en serio, no entiendo el poner por las nubes semejante mamarrachada, pero no es de extrañar, ya se hizo un experimento donde niños de menos de tres años se dedicaron a realizar pinturas que luego se expusieron en una galería como si de artistas se tratasen, y todo el mundo las observaba y las admiraba como si fuera un auténtico Picasso y Van Gogh, pues con esta película pasa lo mismo, se la sobre valora de forma descomunal.

Pues nada chicos a ver si hay suerte y hacen la versión española, observar a señores rutinarios o jubilados que se ponen Los 40 Classic y dan de comer a los patos y así durante otras dos horas.

La interpretaciones no se como calificarlas porque sin casi diálogos y ver a una persona hacer una vida rutinaria que es como si nos grabasen a cada uno de nosotros... la nota de humor la da el compañero de trabajo de nuestro amado y querido mudo, un tío que está tocado de la azotea y la parte más sentimental con su sobrina, que es la que más habla de la película...veinte frases.

En fin...si queréis saber como lavar un retrete esta es vuestra película.

P.D. Por lo menos ponen buenas canciones que amenizan el tostonaco de largometraje y buen homenaje a los servicios de limpieza del mundo.

El director Wim Wenders es como Thelonious 'Monk' Ellison en American Fiction se tiene que estar descojonando de las buenas críticas de una mediocridad.

Valoraciones en tu crítica:

8 / 10
Ver a un hombre leer libros antes de irse a dormir, conducir hacia el trabajo escuchando viejas cintas de música y trabajar limpiando baños públicos no debería ser tan fascinante, pero lo es.
Perfect Days es una meditación profunda sobre la apreciación y la vulnerabilidad de la vida que encuentra la belleza en sus pequeños y auténticos momentos de tu vida “monótona”.
Hirayama, interpretado por Koji Yakusho, ha encontrado un patrón en su vida con el que se siente cómodo, todo, porque tiene una rutina.
Disfruta de los placeres simples de la vida.
Se toma su tiempo y nunca se apresura, lleva una vida sencilla pero plena, disfrutando cada minuto de su tranquila existencia.
Realmente me sorprendió "Perfect Days", porque en realidad es una película que podría parecer que no sucede nada, al menos nada importante.
Pero tal vez ese ese es su encanto.
Es una mera celebración de los aspectos más mundanos de la vida, la idea de que el "día perfecto" puede ser simplemente cualquier día.
Un día en el que simplemente estemos contentos con exactamente quiénes somos y dónde estamos, encontrar alegría y felicidad en los lugares más inesperados o en las cosas más pequeñas, y creo que es un concepto hermoso.
Muy tranquila y muy bien filmada, con una banda sonora estupenda y con un increíble sentido del ritmo incluso cuando vive dentro de un bucle, lo que es una representación perfecta de la vida de Hirayama.

Valoraciones en tu crítica:

Está genial todo el rollo del Contemplatismo y disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, pero en realidad ahí se esconde el conformismo y la tristeza innata del protagonista. Está más cerca del suicidio que de continuar "feliz" con su vida. Me he sentido como mirar Gran Hermano cuando él no hacía nada de provecho y de mientras yo tumbado.

No pasa absolutamente nada, podría haber aprovechado más el tiempo leyendo.

Valoraciones en tu crítica:

4 / 10
Yo sinceramente sigo sin entender mucho el cine nipón o el asiático en general. Puede que por eso no me suelen gustar mucho las películas del continente vecino. Pero es que Perfect days, la verdad me ha parecido aparte de aburrida y tostón, que no me ha contado nada interesante.
Si es verdad que en cinematográficamente hablando, la película es una exquisitez para su propósito: el protagonista Hirayama, que limpia los baños públicos de Tokyo, despierta gran simpatía, y eso que el señor es de pocas palabras pero apoyado en una excelente interpretación hace que sea un personaje de lo mas tierno. Y luego la ambigüedad de su pasado que poco a poca va dando pinceladas hace que te puedas quedar a ver lo que sucede.
La fotografía es excelente en su pretendida sencillez y los escenarios nos muestran desde un Tokio mas humilde donde vive nuestro protagonista, al vanguardista y futurista donde están los baños que limpia.
Pero vamos lo veo muy exagerado pegarte casi dos horas de película para ver la rutina de este señor, que en unos x momentos son cambiados por unos personajes secundarios que entran en acción que la verdad tampoco es que aporten mucho mas a la historia.

Valoraciones en tu crítica:

7.5 / 10
Al principio me estaba rayando muchísimo porque la peli parecía un documental sobre la vida de los limpiadores de baños públicos de Japón, pero luego le he ido pillando el puntillo por lo cálida y tierna que es la forma de ver la vida del protagonista. Además creo que la gracia de la película es justo esa: que ilustra que hasta los días más aparentemente insustanciales pueden ser perfectos. Todos queremos una vida llena de planes improvisados, grandes eventos y sorpresas, pero la realidad es que la mayoría de los días los pasamos atrapados en la rutina habitual de ir a clase o al trabajo, luego a casa y poco más. Y eso no quiere decir que llevemos una vida de mierda, porque siempre se puede encontrar la felicidad en las pequeñas cosas o hasta en las que a veces nos parecen monótonas como el propio trabajo.
El prota va un poco en esa línea: tiene un trabajo que muchos considerarían "de mierda" (limpiador de baños como decía), pero el tío se esfuerza al máximo y hasta lo disfruta dentro de lo que cabe. Se siente realizado con su labor y se busca sus pequeñas aficiones para escapar un poco de la monotnía diaria. También hay momentos tristes, claro, pero es que la vida es así: una de cal y otra de arena.

En fin, que me ha parecido una película muy bonita, aunque por supuesto no se la recomendaría a todo el mundo. Si no os va el rollito calmado, introspectivo y casi documental, ésta no es vuestra peli.

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