Unos minutos de pantalla en negro donde los sonidos y la música se vuelven angustiosos para cualquier oído humano. Luego llega la imagen, un escenario bucólico, un apacible paseo familiar junto a un río, los niños jugando, los padres charlando de todo y de nada... La historia de una cotidianidad banal comienza a desarrollarse, pero la frialdad de la mirada que se lanza sobre ellos, la impresión de que cada persona es escrutada como si fuera un ratón de laboratorio encerrado en la jaula de una presencia omnisciente, es palpable. Porque lo indecible está ahí, lo sientes, a través de un uniforme, una silueta cadavérica, un humo que se apodera del cielo o sonidos que no ocultan su contenido, pero mientras que cada uno de sus componentes debería ser al menos un electroshock en estos personajes, se ha convertido para ellos en un telón de fondo. Como si la burbuja de sus insignificantes pequeñas vidas hubiera logrado asimilar una de las atrocidades más aterradoras de la historia de la humanidad a tal grado de normalidad que de hecho fuera racional, invisible y aceptada.
Jonathan Glazer, más conocido por la dirección de múltiples videoclips y por haber logrado, hace más de 10 años, convertir a Scarlett Johansson en un extraterrestre en "Under the Skin", esta vez sitúa su cámara en el centro mismo del campo de Auschwitz en 1943, y nos sumerge clínicamente en una especie de microcosmos de imágenes familiares surgidas de la tranquila vida del responsable de esta fábrica de asesinatos en masa, simbolizada por un jardín paradisíaco en medio del Infierno desatado sobre la Tierra, para plantearnos preguntas sobre esta inversión completamente atroz, absurda, por la que el Hombre puede aceptar lo inaceptable en la repetición de una vida cotidiana que ha empezado a incorporarlo como un simple color adicional a su día a día. Y, en armonía con sus magistrales ideas para revelar lo peor sin mostrarlo ( ***contenido con spoilers*** ), su enfoque narrativo es al menos igual de loco y asombroso: Trata la vida de estos protagonistas tal y como la viven, haciendo que su “zona de interés” siga un arco dramático sencillamente ordinario -un traslado profesional que altera el equilibrio de la familia- al que se injertan constantemente los horrores espantosos de este contexto sin conseguir desviarlos de sus preocupaciones fútiles.
Donde tantos eligen hoy el camino de la demostración explícita con la esperanza de crear una apariencia de conmoción, el proceso de Glazer resulta ser un verdadero golpe de genialidad, una increíble bofetada en la cara, que inevitablemente nos tira al suelo con su frialdad, nos subleva con la vergüenza de la falta de reacción que presenciamos y nos deja estupefactos, impotentes ante el tamaño de las gafas que el ser humano puede ponerse conscientemente para mirar al otro lado (inconscientemente por repetición en el tiempo, y eso es quizá aún peor) ante una abominación para asegurarse egoístamente el hilo continuo de lo que considera importante para su bienestar. Es increíble como el ser humano es capaz de cometer cualquier salvajada si cree que su causa es justa y contarse bellas mentiras con tal de afrontar la fea verdad para sentirse bien consigo mismo. Aunque hay unos pocos destellos de esperanza (en particular una forma de ayuda que se ve como casi irreal, arrancada de la imaginación de un cuento de hadas), la película, al igual que sus protagonistas, sólo se hunde más y más en esta ceguera cada vez mayor y aterradora, Extiende esta ceguera, por supuesto, a una corporación nazi en forma de administración infernal donde la promoción se basa en el número de víctimas, pero también y sobre todo a las acciones de la pareja a lo largo del tiempo, con una complacencia que rima demasiado con una búsqueda de realización personal que resulta asombrosa en esta situación.
Por último, justo cuando uno se preguntaba cómo iba a concluir Jonathan Glazer esta visita a las profundidades más escalofriantes del alma humana, el director concluye su adaptación del libro de Martin Amis tal y como él la dirigió, con la salida más brillante que existe: un recordatorio de lo que quedó en la memoria cuando se levantaron los muros que rodeaban el horror, frente a la oscuridad que cubría a quienes habían optado por permanecer impasibles ante su aspecto incontable.
Rara vez se utiliza el término "obra maestra", pero el cuarto largometraje de Jonathan Glazer “La zona de interés” se le parece mucho. Una conmoción imperdible de 2024, aunque dura recomiendo encarecidamente a todos visionarla porque no dejará a nadie indiferente.
Trailer
Sinopsis
El comandante de Auschwitz Rudolf Höss y su esposa Hedwig se esfuerzan en construir una vida de ensueño para su familia en una casa con jardín cerca del campo.
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Dirigida por Jonathan Glazer 105min 2023-12-15
El 57% de expertos la han valorado positivamente con una media de 5,6
Sinopsis
El comandante de Auschwitz Rudolf Höss y su esposa Hedwig se esfuerzan en construir una vida de ensueño para su familia en una casa con jardín cerca del campo.
Ficha técnica:
- Título original: The Zone of Interest
- Director: Jonathan Glazer
- Página oficial: a24films.com
- Duración: 105 minutos
- Trailer: Ver trailer
- Estado: Estrenada
- Año: 2023
- Fecha Estreno: 2023-12-15
- Género: Drama Historia
- Idioma original: Inglés
- Estudio: A24 Film4 Productions Access Entertainment JW Films Extreme Emotions
- Presupuesto: 15.000.000 $
- Recaudación: 52.631.884 $
- País producción:
Premios y Nominaciones
Trailers
Filming Zone - Official Featurette Clip
Aleksandra Bystroń-Kołodziejczyk - Official Featurette Clip
Now Streaming on MUBI
The story behind The Zone of Interest's Oscar-winning sound design 🔊
The Zone of Interest cast and crew at the BAFTAs
The Making of - Official Featurette
Featurette - On The Soil
Scene at The Academy
Producer James Wilson on THE ZONE OF INTEREST
A day at the river.
Behind the Scenes - Official Featurette
In The Garden [Subtitled]
'The Zone of Interest' with Christian Friedel and Johnnie Burn | Academy Conversations
Official Trailer 2 [Subtitled]
Official Trailer
BFI London Film Festival Q&A with Jonathan Glazer
Jonathan Glazer, Sandra Hüller & Christian Friedel on The Zone of Interest at NYFF61
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Habían pasado tres minutos y yo ya estaba aburrida, no voy a mentir. Primero el silencio y luego la pantalla en negro con esos sonidos que me estaban resultando cargantes y eternos, como el tiempo que ha durado todo ese comienzo, interminable. Pretencioso, ni más, ni menos. Porque no era necesario.
Y si a los tres minutos ya estaba aburrida, os podéis imaginar cuando llevaba media hora. Estoy totalmente de acuerdo con varias críticas que he leído, enseguida queda vista la película y comprendida la idea, no era necesario un largometraje, porque no hay nada que lo sostenga. La idea es interesante, la de desmontar lo que seguramente muchos aún piensan sobre los nazis, que eran unos monstruos sedientos de sangre que comían carne humana. Monstruos sí, genocidas también, pero también personas normales y corrientes con vidas normales y corrientes, totalmente ajenos a lo que tenían justo al lado, al otro lado de ese muro, hablando de hornos y chimeneas como quien te vende un coche o un móvil último modelo, todo muy natural.
Está claro que el contraste entre lo que vemos y lo que oímos no sólo es lo más interesante, sino que está hecho adrede lo aburrido que es lo que tenemos ante los ojos, para aumentar esa sensación sobre lo natural que les resulta a estas personas estar tomando el té o haciendo sus cosas de casa con esa banda sonora de fondo. A cualquiera le volvería loco, pero no a ellos, esa es la frialdad y la indiferencia que vemos, con una fotografía igual de fría en tonos muy apagados, porque claro que no pegaría algo más cálido ni alegre, aunque por otra parte habría resultado curioso y un mayor contraste entre ambas partes.
Para colmo el final, que no sé muy bien qué pinta o qué aporta, refuerza la sensación de que con un corto documental con partes ficcionadas habría funcionado mucho mejor. Muy recomendable para la hora de la siesta, eso sí. Y parece que Sandra Hüller tiene la clave del éxito en estos Oscars, nada que envidiarle a Spielberg o a Scorsese a la hora de tener películas nominadas, y a ella al menos se la ve.
Estuve a punto de ir al cine a verla, cuánto me alegro de no haberlo hecho. Y no entiendo tanta nominación y en categorías tan importantes, creo que está realmente sobrevalorada.
Valoraciones en tu crítica:
No son pocas las películas que existen sobre la banalidad del mal en la Alemania nazi, tesis sobre la que sentó cátedra la filósofa Hannah Arendt y, sin embargo, 'La zona de interés' me ha parecido la menos interesante de todas ellas. Ya no hablo sólo de las más conocidas como 'La lista de Schindler' o 'El pianista', sino joyas a descubrir como 'Land of mine' donde se trata mucho mejor el conflicto ético entre verdugos y víctimas.
Jonathan Glazer apuesta aquí por una estética fría, aséptica y que te hiela la sangre más por lo que no ves en pantalla que por lo que se muestra en la misma. Estamos ante la idea de la vigilancia, del horror y una grieta histórica imposible de tapar. Asistimos al día a día de una familia supuestamente normal y corriente, de no ser porque el patriarca es Rudolf Höss, director del campo de concentración de Auschwitz. Su objetivo es constuir un hogar cual oasis en medio del dolor que él mismo inflige a diario, un hogar donde su mujer, sus hijos y sus criados hagan una vida completamente normal. Ajenos a los gritos desgarradores, los disparos, el alambre de espinos y el aterrador silencio que se cuela a través del muro que colinda con su paraíso terrenal.
La sinopsis atrae sin duda, pero la película se me ha hecho terriblemente anodina, mal estructurada y apática. Podría haber funcionado mejor como un corto y aunque es maravilloso que se sigan haciendo filmes para no repetir la historia, no hay más que encender la televisión para darnos cuenta de que el ser humano jamás aprende, por muchas piedras que pise y monumentos que se erijan. La guerra siempre vivirá dentro de la humanidad.
Valoraciones en tu crítica:
Parece que en la temática de la Segunda Guerra Mundial y el nazismo esté todo visto y explotado. Ahí es donde esta película encuentra la diferencia, en un punto de vista diferente y original.
Casi podría compararse a la familia Hoss con la de 'Cita en St. Louis', donde la preocupación es un traslado y una mudanza... si no fuera por esos 'vecinos' invisibles pero siempre presentes.
Es cierto que no es una película para todo el mundo porque el planteamiento es novedoso y muy intereante, pero el argumento se limita a la vida cotidiana de unas personas que van a generar rechazo.
El final me ha gustado, ***contenido con spoilers*** Pero no tengo claro si lo digo como espectadora, como persona o como historiadora. Ahí puedo decir que hace reflexionar, y eso ya es importante.
Valoraciones en tu crítica:
Críticas recientes
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Es la normalidad aunque al otro lado del muro este la barbarie.
Es la normalidad de tomarse ese trabajo como cualquier otro.
El final no le entendí. La normalidad de limpiar (abrillantar los hornos) un edificio como otro cualquiera. (Ser limpiadora debe ser acostumbrarse)
Es verdad que esa pantalla en negro y con esos sonidos son cargantes.
Y esa normalidad parece que estas viendo una película cualquiera hasta insípida. La banalidad de...
No basta una idea potente para conseguir una gran película.
La utilización de los horrores del campo de exterminio de Auschwitz como fondo sonoro y levemente visual (humo, resplandores de los hornos, etc.) para enmarcar el modo de vida lujoso de la familia del jefe del campo, no es suficiente para construir un relato consistente y que enganche al espectador.
Salvados los detalles que representan los sirvientes, tanto de la/las poblaciones cerc...
Se han hecho tantas películas sobre el tema que es difícil que alguna te sorprenda pero esta lo consigue sin mostrar ni una sola imagen de violencia o muerte.
Pone los pelos de punta escuchar y ver todo lo que llega del otro lado del muro y la banalidad e indiferencia con la que actúan en la familia, fingiendo que están al margen de todo lo que está sucediendo y llevando a cabo sus quehaceres diarios con total normalidad...Horror de principio...
Realista. Incómoda. Poderosa. Una obra maestra explicada desde las puertas del infierno.
El triunfo de la Tecnología Holocausto fue implantar el germen del Fascismo en el corazón del pueblo judío. Auschwitz no fue suficiente, para nadie. El Ángel de la Historia se asoma al pasado y ve una catástrofe... se retuerce del horror al avistar el futuro.
La Zona de Interés nos debería congregar en una serie de cuestiones innegociables: el Anticapitalista, el Antifacismo, el Antihumanismo... todo aquello que condujo a la Alemania Nazi y ...
La tribu de los Brady del nacional socialismo.
El punto de vista me ha encantado, no se trata de banalizar el Holocausto, si no de representarlo desde otro ángulo. Más bien desde todos, porque es un tema tan tratado en el cine que dudo que quede alguno por explorar.
Aquí nos encontramos a una de las familias de la élite de la Alemania nazi, nada menos que la que cuenta como patriarca con el director de Auschwitz, y que viven justo al otro l...
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