Redactada: 2025-11-20
Quién iba a decir hace casi diez años que esta serie con tantas referencias ochenteras se iba a convertir en el pelotazo que ha resultado ser, aunque hace un millón de años que tendría que haber terminado.

Un pueblo pequeño, el típico donde nunca pasa nada hasta que pasa, un niño desaparecido, una niña rara que mueve cosas con la mente, un monstruo y muchas cosas extrañas (jeje), pero sobre todo esa ambientación ochentera y por supuesto la música.

Obviamente es sólo la introducción a lo que iríamos conociendo en las siguientes temporadas, la presentación de los personajes y de una mínima parte del lore, y con unos niños pequeños y monísimos que han crecido mucho desde esta temporada y a este paso van a estar jubilados, y Steve siendo aún un auténtico capullo, al menos al principio. Aunque también es la temporada con la escena más mítica de toda la serie, la de las luces navideñas, con una decoración que estuvo muy de moda en su día.

Se nota que se vienen cosas y que no es más que la punta del iceberg, pero por otro lado es cierto que queda bastante cerrada la temporada y que en cierto modo se podría haber quedado ahí, porque es increíble la de cosas que ocurren en tan sólo ocho capítulos, ahora da la sensación de que tardan tres años en hacer una temporada en la que para colmo no pasa nada. Aunque claro, la cosa aún tenía que escalar mucho en todos los sentidos.

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