Todo un reto ante el que la serie, partiendo de todo lo acontecido durante la Tercera Guerra Servil, opta por acercarse con un marcado sello personal donde erotismo, brutalidad y ambiciones políticas se entrelazan con la historia que todos conocemos. Esto quiere decir que la trama se mantiene bastante fiel a personajes históricos como Gannicus, Crixus o el propio Espartaco, pero tomándose, además, ciertas licencias poéticas en pos de una mayor espectacularidad —tanto a nivel visual como narrativo— que, desde luego, acaban elevando todavía más sí cabe la marcada intensidad de toda la serie. Tan solo el trágico fallecimiento de Andy Whitfield, así como el consecuente cambio de actor principal, pudo poner una nota amarga a esta adrenalítica producción, digna deudora de aquella otra orgía estilística que fue '300', donde las más bajas pasiones, desde el amor más puro al odio más visceral, se funden con litros y litros de sangre en una de esas experiencias únicas, irrepetibles y llamadas a perdurar, al igual que las hazañas del propio Espartaco, en lo más profundo de la memoria.
«There is no greater victory than to fall from this world a free man».
Comentarios
El final en concreto me llegó tan a la patata que al principio no sabía ni qué escribir, pero luego las palabras salían solas (T__T). Ojalá un Espartaco moderno que rompiese las cadenas de esa nueva esclavitud que son el capitalismo y las jornadas laborales eternas jaja (me río pero por dentro lloro).