Crítica de Mentes criminales por Obscuritas
Es una temporada con una carga dramática muy potente, pero sobre todo que toca de manera muy personal a los miembros de la Unidad de Análisis de Conducta. Siguen contándonos cosas sobre ellos a cuentagotas, pero cuando lo hacen suele ser a través de mazazos emocionales que te dejan hecho un ovillo durante unos días. Está claro que son seres humanos y que tienen un trabajo muy duro, ven cosas que a cualquiera le afectarían horrores, pero además tienen sus propios equipajes a las espaldas y no son precisamente ligeros, y si a eso le sumamos en lo que se ven involucrados mientras trabajan... No es de extrañar que algunos de ellos estén tan destrozados al final de estos veintitrés capítulos, y tan sólo estamos ante una segunda temporada de una serie muy longeva.
Ha habido capítulos realmente duros, hasta el punto de que me tenía que poner otra cosa después para recuperarme y equilibrar emociones porque son bastante angustiosos. Pero también hay partes muy emotivas, y es que aunque entre ellos se oculten cosas personales para no llevarlo todo a la oficina ni sentirse tan vulnerables, al final son una familia, y la manera en que se admiran y respetan los unos a los otros, o cómo habla Hotchner de cada miembro de su equipo en el último capítulo, uno por cierto de los más duros e intensos, te deja el corazón hecho papilla cuando consigues reunir todos los pedazos que han quedado tras algunos casos que investigan.
Mención especial, por cierto, a una pequeñísima y adorable Elle Fanning que diecinueve años después está nominada a un Oscar.
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