Redactada: 2026-01-09
Cuesta entender algo del monumental embrollo de espionaje, contraespionaje y corrupción a todos los niveles en la Argentina de esos años. Si hay algo de real en la historia que cuenta la serie, el argumento, el guión y, sobre todo, el montaje se encargan de camuflarlo hasta convertirlo en un dislate incomprensible.
Hay referentes excelentes de series de espías e infiltrados. Hay series excelentes de corrupción policial, estatal o militar. Pero nunca había visto una mezcolanza tan disparatada de todos esos elementos. Personalmente creo que el guionista se ha equivocado al intentar construir una narración que visualizara todos esos aspectos con unos mimbres muy pobres (personajes, circunstancias, giros...) y además aderezarlo con elementos de melodrama de teleserie de sobremesa. El argumento en sí es lo suficientemente serio como para ponerlo en manos de personajes de psicología infantil y exagerando los registros emocionales más elementales.
Por supuesto, los constantes saltos temporales se convierten en un problema cuando algunos saltos son inconsistentes, cuando se acumulan en un mismo capítulo o cuando no queda claro visualmente el momento histórico que ofrecen. Podrían haber funcionado pero el director no ha logrado equilibrarlos y al final se convierten en un suplicio.
Si la definición de personajes es patética, los actores elegidos no mejoran nada. Gustavo Bassani (Iosi) intenta dar una imagen de introspección y equilibrio interiores muy loable (intuyo que su modelo es Daniel Craig), pero no consigue emocionar ni transmitir casi nada. Desde luego su personaje es el eje de la trama y es muy complicado, pero podría haber hecho algo más.
El siguiente eje de la trama es Alejandro Awada (Saúl). Aquí si que encontramos un actor imponente, que intenta construir un personaje humano y emocional por encima de todo, pese a ser un mafioso corrupto con pocos escrúpulos. Creo que le pierde la dicción que, como es habitual en actores argentinos, o es perfecta (Darín, Alterio...)
o resulta incomprensible. En este caso el discurso se pierde.
El último personaje reseñable es el rabino homosexual. Brillante, potente, humano, sardónico, construye un personaje al margen del resto, que conecta emocionalmente y se hace querer.
Del resto de actores... pues mejor ni hablar. Por exceso o por defecto, por el diseño del personaje o por su interpretación, dinamitan la serie que, repito, no es una telenovela de tarde.
En suma: lamentable.
Guion
1 ✮
Banda sonora
0 ✮
Interpretación
1 ✮
Efectos
0 ✮
Ritmo
2 ✮
Entretenimiento
2 ✮
Complejidad
5 ✮
Sentimiento
2 ✮
Duracion
0 ✮
Credibilidad
1 ✮
Fotografía
0 ✮
Dirección
2 ✮

Valoraciones en tu crítica:

Comentarios

Todavía no hay comentarios

Otras críticas de Iosi, el espía arrepentido