Crítica de Furious por LenardWaiss
La serie funciona sobre todo gracias al duelo entre Alice y Catherine. Emmy Rossum y Lola Petticrew construyen dos personajes complejos, marcados por experiencias traumáticas y unidos por una misma sensación de injusticia, aunque cada una ha elegido un camino completamente diferente para enfrentarse a ella. Ahí está lo más interesante de la serie: en la reflexión sobre la justicia, la venganza y la fina línea que separa a una víctima de alguien que decide tomarse la justicia por su mano.
El problema es que Furious tarda demasiado en encontrar su verdadera identidad. Los primeros episodios avanzan con cierta lentitud y la investigación no tiene la fuerza de otros grandes thrillers policiales. Algunos giros son previsibles y en ocasiones la serie parece más interesada en el trauma de sus personajes que en hacer avanzar la trama.
Sin embargo, cuando empieza a conectar las historias de Alice y Catherine, gana muchos enteros. Deja de ser una simple persecución entre una agente del FBI y una asesina para convertirse en una historia más compleja sobre dolor, culpa y hasta dónde puede llegar alguien cuando siente que el sistema le ha fallado.
No es un thriller memorable ni una serie que vaya a estar entre las grandes del género, pero sí cuenta con buenas interpretaciones y una idea central potente. Su mayor virtud está en sus personajes; su mayor defecto, en que tarda demasiado en llegar al punto donde realmente quiere estar.
Una serie correcta, con buenos momentos y una interesante carga moral, aunque algo irregular en ritmo.
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