Aunque se trata de una serie coral está narrada por Rue y se centra principalmente en su vida, aunque salpique y en ocasiones hasta superen en minutos por las historias de sus compis de clase.
Rue es una adolescente que ha perdido a su padre y que en la etapa final de la enfermedad que este padece ella comete el error de probar sus medicamentos y pegarse un viaje que la deja enganchada. Entiendo que no es una situación fácil de gestionar para una niña y que encontró la única forma que pudo de paliar su dolor. Un poco más adelante también se nos hace saber que ella padece una enfermedad mental que no solo ayuda sino que hace aún más complicado que Rue pueda vivir una vida estable.
La serie es una delicia, especialmente en las primeras temporadas pero termina ahogada en su propio vómito de excesos injustificados y arte vacío, sin alma. La parte visual, es su punto fuerte, no tengo certezas pero tampoco dudas de que debe de haber alguien o alguienes con mucho poder dentro de la serie encargado de la fotografía y/o la escenografía, es que es una pasada la parte visual, te puedes parar y recrear en cientos de imágenes en cada capítulo. Aunque como ya he dicho en muchas ocasiones son solo eso, imágenes increíbles.
Además en la última temporada los personajes principales empiezan a tomar decisiones vitales que responden más a lo conveniente para la serie que a lo que el personaje propiamente haría y es algo que hemos notado todo porque no me he cansado de leerlo en todos lados.
Igualmente sigue siendo una pedazo de serie que recomiendo infinitamente y que, si eres una apasionada como yo de maquillaje, peluquería y vestuario te la vas a gozar lo más grande.
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