Crítica de GIGN: Unidad de élite por LenardWaiss
A medida que se descubren los secretos del pasado, la serie gana interés y consigue que el conflicto deje de ser simplemente una lucha entre buenos y malos para centrarse en las consecuencias de decisiones tomadas años atrás. Es precisamente esa parte la que sostiene la segunda mitad de la temporada y le da una carga emocional que al principio parecía no tener.
Donde sigue flojeando es en un guion que recurre con demasiada frecuencia a tópicos del género. Hay situaciones previsibles, personajes poco desarrollados y algunas decisiones que parecen existir únicamente para hacer avanzar la historia. Nunca llega a ser una serie especialmente original y, por momentos, da la sensación de que desaprovecha el potencial de su planteamiento.
Aun así, sus seis episodios mantienen un ritmo ágil y se ven con facilidad. No reinventa el género ni deja escenas memorables, pero tampoco aburre y termina ofreciendo un entretenimiento más que digno.
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