Crítica de DTF St. Louis por mNako
No voy a negar que entré en el primer capítulo de puntillas, algo que ver mientras preparo la cena pero un algo reacia, y cuando me di cuenta me había visto la temporada del tirón!
Sí, como dice la sinopsis hay un triángulo amoroso y sí, se les va de las manos, pero es mucho más que eso.
Yo no soy como los expertos que tienen esa pedazo de memoria para reconocer y recordar a todos los actores, así que me pasé los primeros diez minutos en plan, tú me sueñas y no sé de qué!? (Acabe cayendo en la cuenta que es el padre de Eleven en Stranger things) y una vez superado ese momento mi mente pudo centrarse en lo que importa, la historia.
Es una historia de amor, pero no de amor romántico, que también, pero la esencia es ese amor de verdad, de respeto, de decirse las verdades (aunque al principio te las calles por no querer herir o por querer levantar el ánimo del otro), una historia en que el peso recae en Bloid (lo digo bien? Ai… yo y mi memoria para los nombres) que es un tipo excepcional con una luz interior que brilla como un foco y los demás como mosquitos, nos sentimos atraídos y abrazados por el. Pero también es una historia trágica.
Yo prefiero quedarme con lo bonito, con la esencia, y con el camino que recorren estos dos amigos tan diferentes pero iguales, el señor del tiempo y el intérprete de signos y lo que será su construcción de esa amistad que rompe barreras y que incluso en los peores momentos mantienen su lealtad el uno por el otro.
Podría haberme quedado en la superficie y no ver más allá, no centrarme en entender la psicología de cada uno, pero si hubiera hecho eso, no la habría sabido comprender.
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