Redactada: 2025-02-14
Dexter fue una serie que estaba entre las grandes en la época que salió pero que terminó con el infame honor de tener el que muchos consideran el peor final en la historia.

En la época en las que se pusieron de moda los revival Dexter tuvo una segunda oportunidad y, aunque no cayó tan bajo como la serie original (cosa harto complicada), tampoco aprovechó el legado que la antecedía para acabar de justificar aquel lamentable desenlace original. Y entonces aparece Original Sin...

Lo primero que hay que destacar es que si bien esto es una precuela de Dexter, al mismo tiempo es una secuela de Dexter: New Blood, dando al producto un toque peculiar ya desde el inicio, pero pasemos por alto eso y consideremos esa precuela de los primeros años (o más bien las primeras dos semanas) de Dexter como asesino serial: es una maravilla.

Hay episodios que el fandom parece estar de acuerdo que, sino son directamente los mejores, están entre los mejores de toda la franquicia, y es que para tratarse de una precuela (y más una que gira tanto en torno al famoso bautismo de sangre de Dexter) logra que la trama resulte original e interesante.

También, aunque hay cosas que no se ajustan completamente a lo presentado en la obra original, se pueden excusar con que aquello era como Dexter recordaba las cosas y aquí como ocurrieron realmente, y aun con esas hay cosas que están calcadas 1:1, o incluso aquí se da explicaciones de cosas que allí no tenían mucho sentido como porque Harry siendo ya un detective estaría vistiendo de uniforma en la infame escena del contenedor.

Aunque si hay algo que destaca por encima de todo es el cast. Tal vez, con excepción de Christian Slater como Harry por tener una cara tan reconocible (y aun con ello hace un papelazo), los actores son clavados a sus contrapartes originales o parecen versiones jóvenes de estos; aunque por supuesto tengo que destacar a Molly Brown y Patrick Gibson.

Molly como Debra tal vez no de mucho de sí por ser una adolescente (y por tanto no poder actuar exactamente como la Debra adulta más allá de los tacos y la manera de hablar), pero tiene unas escenas dramáticas que son preciosas y te rompen el corazón, y en mi caso, precisamente esa clase de escenas no me suelen gustar porque comparten tiempo con peligros mortales con lo que son elementos que parecen menos importantes de lo que serían en una obra más costumbrista; con lo que para no sentir tedio con sus escenas sino querer saber más, es porque el trabajo ha sido fantástico.

Pero lo de Patrick Gibson como Dexter está a otro nivel; imita tan bien los gestos, movimientos, amaneramientos y todos esos detalles de Michael C. Hall que, junto al hecho de que la narración está hecha por el propio MCH, por momentos olvidaba que esto es una precuela y tenía la impresión de estar viendo una serie estrenada antes de Dexter y con un MCH más joven.

En definitiva, si te gustó Dexter en sus comienzos pero tienes presente su final, no lo dudes, esta serie te va a dar justo lo que daban esas primeras temporadas.

Eso sí, para verla tienes que ver New Blood porque como digo, aunque es precuela de Dexter, es a su vez secuela de New Blood y como veas esta sin ver aquella vas a comerte un spoiler gordísimo nada más empezar.

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