Crítica de Cyberpunk: Edgerunners por Kulu
Si bien Night City es el exponente supremo del Capitalismo, la carencia total de cualquier atisbo intelectual, la muerte y destrucción del videojuego se permite por el formato. La disonancia que se genera en la narrativa junto a la libertad de acción es casi un fallo narrativo que forma parte de la naturaleza misma del medio, necesita de la suspensión de incredulidad para funcionar. Pero Cyberpunk: Edgerunners no es un videojuego, y aun así es un calco, toma todo lo malo y lo extrapola en un espectáculo de violencia innecesaria de mal gusto que se sumerge de lleno en el ridículo: vergüenza ajena.
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