Puede también que nuestra protagonista sea la persona más egoísta y egocéntrica del mundo, una adicta más (aunque si fuese pobre la llamarían yonki directamente), una pija con problemas de pijas y autodestructiva como el mismísimo fuego que se inicia para consumirte por completo. No es casualidad que en uno de los episodios se utilice la frase de Artaud de: «Yo me destruyo para saber que soy yo y no todos ellos». Poca gente va a pararse a pensar qué hay detrás de todo esto, ¿por qué María no puede ser como los demás? ¿Por qué da igual las veces que lo intente, su destino parece unido a un fuego interno tan voraz y eterno del que no existe escapatoria?
Para ser sinceros, me esperaba una tragicomedia tipo ‘Fleabag’ a la española con más comedia que drama. Nada más lejos de la realidad porque este no va a ser el viaje de la heroína, esta es la caída de nuestra heroína mientras asistimos impotentes a semejante espectáculo. Evidentemente, posee la habilidad de sacarte más de una carcajada, pero por dentro, estás tan triste como María. En un momento decisivo para su vida, Puri le manda una corona de flores con el mensaje: «todo va a salir bien». Algo que es del todo improbable, porque María la ha cagado, lo sabe, lo asume y seguirá adelante con las consecuencias de sus actos, pero lo importante es el mensaje. Da igual lo mal que lo hayas hecho, los errores que hayas cometido porque siempre habrá gente a tu lado que te haga creer que todo saldrá bien y si no sale bien, se quedarán a tu lado mientras todo vaya mal. Porque aquí no estamos para contemplar grandes gestas, heroicidades de Artemisias o Aquiles; aunque para mí, a título personal, intentar dejar de hacerte daño, salir de todo lo malo, del círculo que te condena, querer ser mejor persona y tirar para adelante siendo tan sólo un montón cristales rotos, me parece la hazaña más loable y épica que una pueda escuchar.
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