Crítica de Black Mirror por MrPenguin
Por supuesto, y como suele suceder en este tipo de antologías, hay cierta irregularidad —tanto a nivel temático como de interés— que va irremediablemente unida a su propio formato autoconclusivo, lo cual se empezó a evidenciar de manera significativa tras la adquisición de la serie por parte de Netflix. Sigue habiendo buenas historias, pero hay momentos, sobre todo a partir de la cuarta temporada, en los que el tono desolador y el componente tecnológico, ambos señas de identidad de la producción en sus inicios, parecen diluirse para dar lugar a otro tipo de relatos más convencionales. En cualquier caso, ese mismo formato antológico hace que sus mejores momentos no se vean afectados por el resto y estén siempre ahí para ser revisitados y apreciados; para devolvernos esa tan temida imagen de la realidad que, al igual que hace la pantalla del móvil cuando la apagamos frente a nosotros, es capaz de reflejarnos de una forma mucho más oscura pero igualmente reconocible. Bienvenidos al espejo más inquietante en el que uno pueda mirarse. Bienvenidos a Black Mirror.
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