Crítica de Berlín y la dama del armiño por JPQP
Esto es porque lo que considero importante en una obra de golpes y atracos, que es el golpe en sí mismo, era fantástico. No era tan espectacular o épico como los dos que tuvimos en su serie madre, pero era sencillo a la par que ingenioso, lo que lo hacía interesante de seguir pero a la vez muy creíble.
El gran problema de esa serie fue el tema romance, que no solo se cargaba la profundidad de Berlín, sino que además de dar lugar a tramas aburridísimas porque quedaba claro quien acababa con quien en cuanto veías a los personajes juntos, daba lugar a un montón de elementos forzadísimos para dificultar un golpe que se podría haber resuelto en la mitad de episodios.
Pero bueno, esto aquí no era problema... Sí, el trailer dejaba claro que Berlín tendría un nuevo interés amoroso (lo que da más razón a mi queja de entonces), pero se puede pasar porque el protagonista siendo absolutamente disfuncional por romanticismo daba lugar a momentos tronchantes, y al final, una trama romántica se puede aguantar; porque las otras ya estaban resueltas, tendríamos a lo mejor algo de dinámica de pareja, pero bueno, sería una dinámica nueva para los personajes.
Sin embargo, por algún motivo, hay alguien que sigue con la idea de que lo que funcionaba en La Casa de Papel era el romance, pero no el romance maduro de adultos, así que hay que desbaratar los avances de la anterior parte para volver a tener tramas románticas, lo que más allá de como esas tramas se hacen cansinas y fuerzan de manera artificial un parón en el plan para alargar la trama principal, acaba resultando en que la mayoría de las cosas que nos presentaron no han valido de nada porque se deshacen.
Y la relación de Keila y Bruce aunque en parte daba cringe por el comportamiento de ella y en parte tenía un tono muy adolescente intentando tocar temas adultos pero a la vez con un tono infantiloide, pues era un soplo de aire fresco respecto a tener otra vez la relación de Tokio y Rio; pero aquí el cambio que deciden darle a dicha relación se carga a Keila como personaje porque lo que añaden sale de la nada (y sí, se intenta explicar, pero sigue contradiciendo lo que nos presentaron del personaje), encima cuando hacen que Bruce tenga la idea de que sean una trieja , me pareció sensacional porque le daban profundidad a un personaje que básicamente era el alivio cómico , pero no, deciden volver atrás para que Keila tenga que elegir a su «amor verdadero» (lo que además parece querer dar la razón a Roi) y encima el tipo lo hace de una manera bastante rastrera .
Pero incluso con ello, esa relación se sigue sintiendo un soplo de aire fresco; la relación de Roi y Cameron era Tokio y Rio 2.0, si no fuera bastante con el tono de serie a lo FoQ, no estaban aportando nada nuevo a lo que ya vimos antes, por más que le dieran una capa de pintura por encima y aquí han decidido que esas relaciones se parezcan todavía más; todo ello para tener el peor remate posible: que muera Cameron . De primeras, cuando te lo presentan no es ninguna sorpresa porque era obvio (de hecho, parece que la serie se ha olvidado de ese elemento); luego, te lo añaden porque en La Casa de Papel moría gente , así que aquí también lo necesitamos; no aporta nada al arco de personaje de ninguno de los dos, pero lo peor es que justo antes Berlín dice al duque que si les pasa algo van a hacer saber al mundo que es un criminal, sin embargo descubren eso y no hay al menos un diálogo que diga «vamos a joder al duque», cuando saben de sobras que eso no ha sido un accidente (y si no lo saben, lo dice Cameron en el mensaje a Roi) , que parece una apatía tremenda.
Aunque como dije, le tenía mucha fe a esta serie porque el golpe en Berlín, una vez quitabas la paja, funcionaba. Aquí no ocurre, no porque el golpe en sí no funcione, es porque casi la primera mitad de la serie consistirá en decidir qué golpe van a dar (cuando con el título uno pensaría que será evidente) y vamos viendo pinceladas de una preparación, que parece no llevar a nada cuando deciden que no, que van a dar otro golpe ( aunque es cierto que al final dan los tres golpes ).
Y como esto pretende ser un cierre a la historia de Berlín conectándola ya con los eventos de la serie madre (y Pedro Alonso dice que no volverá a interpretar al personaje), está llena de refencias que se sienten forzadas; aunque lo peor en este sentido es cómo pretenden que esto sea más oscuro y resulte un golpe más peligroso, así que te añaden un personaje que básicamente cumple el papel de Gandía, porque claro, después del romance, Gandía era lo mejor que funcionaba en la otra serie... Que encima es algo que queda ahí sin remate ni para bien ni para mal incluso aunque amenazara con lisiar a Keila .
Debo decir que no todo es pésimo, aunque sea a costa de girar en torno al romance, hemos tenido momentos de colegueo que no teníamos en la serie anterior (quitando la fiesta en la habitación), así como momentazos divertídisimos. Pero una obra no puede sostenerse en base a momentazos, estos solo sirven para hacer que algo pésimo pase a ser decente, que es lo que ocurre aquí.
En definitiva, Berlín y la dama del armiño sale de preguntarse qué funcionaba en La casa de papel y decidir una vez más que los romances. Pero pudiendo jugar con la dinámica del romance de una pareja ya asentada deciden añadir elementos que se cargan caracterizaciones o hacen que cosas que vimos quedaran en nada.
Aunque lo peor es como el golpe, que otra vez es algo simple, se ve arrastrado porque están con el tonteo de «ay, a ver qué golpe vamos a cometer».
A quien le gustara Berlín, no es que sea particularmente peor que aquella aunque a mí me haya disgustado porque pensaba que partirían de ahí en lugar de empezar de cero otra vez, pero si no te gustó aquella serie pasa de esta.
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