Crítica de And Just Like That… por Sandris
La historia no empezaba mal, de hecho a algunas nos dio un bofetón en la cara con la mano abierta y nos sumergió de lleno en el complicado mar del duelo, la melancolía y el tener que rehacer tu vida cuando ya creías tener tu vida hecha. A partir de este momento, todo se vuelve borroso y difuso, como si hubiesen metido varias tramas en la lavadora a ver cuál salía. Esta serie es casi un experimento sociológico en el que se intenta hacer algo moderno, que encaje con la nueva mentalidad del momento y atrevido pero se queda todo en un bluf esperpéntico. Lo que Darren Star (creador de este mi sinvivir) ignora, es que no hacía falta empeñarse tanto en dejar atrás el legado que le precedía, ya que ‘Sexo en Nueva York’ era una pijada insufrible pero, al mismo tiempo, la fantasía en la que todas hemos vivido alguna vez. Ojalá hubiera apostado más por abrazar su pasado en lugar de a intentar destrozarlo con un mazo.
Al final, tras tantas idas y venidas encima de sus imposibles tacones, su esnobismo y su rictus de escritora del siglo XIX aquejada de tuberculosis, Carrie acaba por comprender (muy en su fuero interno, pero mucho), que todo es una pantomima, que su vida es un espectáculo de variedades vacuo y vacío desde el momento en el que Samantha abandonó este barco. Porque sí chicas, Samantha era el alma de ‘Sexo en Nueva York’ y eso no hay secundarios, Manolo Blahnik y todos los bolsos / vestidos del mundo que lo discutan. Samantha era la única capaz de decirles las verdades a la cara a sus amigas, porque eso hacen las amigas, se ríen de ti con tus traumas, a veces las quieres agarrar del pelo, pero las adoras porque sabes que son tu familia. Da igual las veces que les cuente su dramonaco con Mr. Big o Aidan, porque Miranda, Charlotte y Samantha siempre estarán ahí para ella. Eliminar a Samantha de la ecuación es eliminar el único vestigio de sinceridad, realismo y sarcasmo que estas mujeres tenían en sus vidas. Lo cual hace que esto sea como presenciar un accidente de autobús, no quieres mirar porque te da cosa pero acabas mirando porque el morbo puede contigo. Y el chisme supongo.
Comentarios
La reina entre las reinas.