Redactada: 2026-09-24
Está claro que hay muchos tipos de terror, y en esta serie ya hemos visto unos cuantos, porque ha habido temporadas más sobrenaturales, otra relacionada con las fobias, otra sobre el miedo a quien es diferente o el que te hacen sentir por ser diferente... Hay de todo, vale, pero aquí se nota que Ryan Murphy ha querido hacer una temporada más personal y con crítica social, y lo entiendo, y me parece estupendo, pero creo que con la cantidad de series que hace este hombre a lo largo del año podría haber hecho otra aparte para contar esta historia.

Obviamente nos encontramos en Nueva York, de ahí el título, en los años 80, y alguien se está dedicando a asesinar a hombres homosexuales. La idea de un asesino en serie ya es de por sí terrorífica, pero entran en juego muchas cosas, los secretos personales, las mentiras, el miedo a cómo reaccionarán los demás si desvelas quién eres ante la sociedad, el miedo a perder tu trabajo y tu vida, a que te señalen por la calle... Y, en este caso, a que te maten, que de eso va la historia. Pero es que también anda circulando por ahí un virus extraño del que nadie ha oído hablar y que se va extendiendo y mostrando diferentes síntomas, y creo que desde el primer momento todos nos podemos hacer una idea de cuál es ese virus teniendo en cuenta la época y las circunstancias.

La premisa me parece interesante, y sabemos que a Ryan Murphy le gustan los asesinos en serie, pero la temporada en sí no es muy entretenida que digamos. Que no me parece la peor, hay algunas infumables y Roanoke y la segunda parte de Double feature se llevan la palma, pero el desarrollo es bastante aburrido y poco atractivo. Claro, que si formas parte del colectivo, que han sido perseguidos durante tanto tiempo y que incluso en pleno 2026 hay gente de las cavernas circulando por ahí, probablemente sí que será una temporada bastante terrorífica, además de que, aparte de ese asesino tan creepy con complejo de Frankenstein tenemos a ese otro que claramente es una metáfora del propio VIH, que es en realidad por lo que están muriendo, aunque se podría decir que es la Muerte en sí misma. Y siempre defenderé que un actor o actriz se meta en la piel de cualquier tipo de personaje, porque es su trabajo, pero me parece perfecto que para esta temporada todos o la inmensa mayoría formen parte del colectivo, precisamente por ese componente social y porque les toca muy de cerca.

Así que la idea está muy bien y lo entiendo, entiendo todo lo que representa y todo lo que quiere contar, pero no por eso es una buena temporada, y además es demasiado larga, o los capítulos lo son, demostrando una vez más que sería mejor que las hicieran más cortas. Y es que todo queda bastante cerrado y claro cuando aún quedan varios capítulos para el final, y aunque ahí es donde entra en juego el componente más dramático y emotivo, también lo hace el relleno, con algún capítulo que sobra entero, como el 9, que es pura alucinación. Me da la sensación de que el señor Murphy pensaba que si no sobreexplicaba lo que estaba ocurriendo, no lo íbamos a entender, y termina alargando el final como de costumbre y se vuelve muy pesado, por muy emotivo que sea el final, que lo es, y Joe Mantello está impresionante. De hecho, el último capítulo, que por cierto es muy duro, me ha parecido precioso cómo está hecho y ha sido mi favorito, pero debería haber llegado antes, y el camino para llegar ahí ha estado demasiado lleno de baches.

Insisto en que habría brillado mucho más esta historia, contada de otra manera, en una serie aparte, no aquí.

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