Crítica de A dos metros bajo tierra por MrPenguin
Por supuesto, transmitir tanto con un argumento tan sencillo no sería posible sin unos buenos personajes, los cuales suponen el pilar central de la serie. En ellos no encontraremos sin embargo a seres perfectos, sino más bien todo lo contrario: egoístas, hipócritas, llenos de defectos y temores. Humanos al fin y al cabo. Por muchos sentiremos emociones opuestas a lo largo de todo su desarrollo y empatizaremos con sus mejores versiones, pero también con las peores. Esto es así porque la serie nunca juega a juzgar sus actos y con el paso de los capítulos incluso nos convence a nosotros para que tampoco lo hagamos, mostrándonos que nadie puede definirse por acciones puntuales, sino que al final todos somos una compleja sucesión de momentos y decisiones que muy pocos llegarán a conocer. Lo único seguro es que nada es para siempre, así que mejor marcharse sin dejar nada por decir y poco de lo que arrepentirse.
Mención especial para su fantástica temporada final y, en concreto, para un último capítulo absolutamente memorable. El cierre perfecto para este reflejo del imprevisible viaje que es la vida y su inevitable desenlace que es la muerte.
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