Críticas de City of Blood

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Berlín, una ciudad-estado al límite. La criminalidad conforma la vida cotidiana en un mundo destrozado por el cambio climático. Mientras unos pocos privilegiados viven bajo una cúpula totalmente climatizada, el resto de la ciudad se hunde en la corrupción y la violencia. Las hermanas Bea y Phoebe se separaron de niñas por un giro del destino. Bea, enferma crónica, creció protegida con su madre adoptiva, mientras Phoebe luchaba por sobrevivir en las calles de Berlín. Cuando sus mundos colisionan de nuevo la víspera de unas elecciones decisivas, descubren una verdad aterradora: los vampiros controlan el crimen organizado y están decididos a hacerse con el poder político. La sangre se ha convertido en la verdadera moneda de la ciudad. Atrapadas entre fuerzas rivales, Bea y Phoebe deben enfrentarse a la pregunta clave: ¿quién presenta la mayor amenaza: los humanos o los vampiros?

2026
425 min
Misterio

RESEÑAS Y VALORACIONES DE City of Blood

5 / 10
Una serie que se queda a medio camino entre lo que quiso ser y lo que nos cuenta.

Una de las cosas que más me ha decepcionado ha sido el trato a los vampiros, están en la historia porque están en la trama original del cómic, pero bien podrían haber sido unos científicos locos que han decidido ponerse a jugar con sangre y poco habría cambiado la cosa... La matriarca del clan con su entrada cubierta en sangre o su hijo medio psicótico se me han ido desinflando a lo largo de los capítulos, especialmente ella, que ha terminado pintando poco y menos. Pero peor aún el personaje del pobre Johan ...
En cuanto a la parte política o de las hermanas, parece que mejora un poco, pero sigue sin llegar al punto en el que me importe o consiga que conecte con ello. Un claro ejemplo es la muerte de Laura Hoffman , me dio exactamente igual. Todo se me queda en un "OK".
Además el ritmo es muy lento, lo que debería de sorprenderme o de impactarme no lo consigue y encima el final se queda totalmente abierto.

En general, creo que es una serie que se ha quedado muy descafeinada, la trama prometía mucho más de lo que luego nos han enseñado. Pese a su final, espero que se quede como miniserie y no continúe, sobre todo si va a seguir por el mismo camino.

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6 / 10
City of Blood es una miniserie distópica de intriga que incluye vampiros, protagonizada por Lea Drinda, Soma Pysall y Franz Hartwig.

Después de una crisis mundial climática y económica, dos hermanas se reencuentran tras años separadas. Ahora y por separado, ambas se verán involucradas en una conspiración política relacionada con una secta vampírica.

Era yo un poco escéptico antes de ponerme con esta serie, con la marca de Disney y protagonizada por dos muchachas jóvenes, temía yo un tono excesivamente juvenil, pero el tono ha sido algo más oscuro y maduro de lo que esperaba. Sobre todo gracias a que esto consiguió abrir mi mente, me volví receptivo con ella.
Pese a esto, aunque hay personajes que por separado se hacen interesantes y la serie tiene indicios de algo decente, el conjunto nunca llega a atrapar y se hace algo irregular.

La serie muestra un mundo fragmentado y bastante clasista, con políticos conspiradores (bueno, políticos siendo políticos), en el que los vampiros quieren mover sus hilos desde las sombras, tan desde las sombras, que a veces al espectador se le olvida que son vampiros, cosa que incluso hasta diría que juega a su favor a lo largo de la mayoría de ellos... pero llegado cierto punto a la serie le ha faltado algo de clímax, ha tenido algunos episodios entretenidos, pero se queda un poco plana con demasiados personajes.

El final no está mal. Válido tanto para dejar cierta lectura del conjunto, como para abrir puertas a nuevas temporadas si el éxito de la serie fuera el suficiente, pero apostaría por que eso no será así.

En general tengo la sensación de que me ha gustado un poco más porque esperaba algo peor, pero le ha faltado gancho.

Valoraciones en tu crítica:

El clásico quiero y no puedo.

Te presentan una serie con premisas interesantes, política, temas sociales, vampiros, mundo bajo una crisis climática, etc. y en ocho capítulos pretenden abordar todo ello. Obviamente no lo hacen, pasan de puntillas por casi todo, quizás le den algo de protagonismo al juego político y a los vampiros, pero realmente no profundiza en ello, y el mejor ejemplo es la comuna vampírica, pasan de ella olímpicamente. Es más, lo que más se trabaja son las idas y venidas de las dos hermanas protagonistas, Bea Hoffmann (Lea Drinda) y Phoebe Kaya (Soma Pysall), y aún así, se le podría haber dado más relevancia.

En cuanto a las actuaciones, el nivel es decente. Lea Drinda está bien, Johan Moderson tiene el porte vampírico y social que se le pretende, Lars Eidinger quizás podría ser más histriónico o violento, y David Schütter, lo hace de 10. La que me parece que siempre tiene la misma expresión facial, esa de estar sin poder evacuar por días es Soma Pysall. Su personaje es de los mejores, ella de los peores.

En definitiva, una primera temporada y diría que última bastante floja, con un final abierto y con dinámicas como la de Yassin que se dejan completamente en el aire, no es que su trama esté abierta, es que directamente no le dan un seguimiento.

Valoraciones en tu crítica:

Cuando el inicio de una serie va con el freno de mano echado ya es una mala señal y eso es lo que le pasa a la nueva producción alemana "City of Blood", que ofrece al espectador una historia post pandémica que deja una ciudad de Berlín muy dividida, los que están dentro de una cúpula y los que están fuera, no hace falta decir quien es el que está dentro de la cúpula, pero además dentro de la historia vamos a encontrar un entramado político, dramas familiares con un triángulo algo extraño, donde dos hermanas por circunstancias de las dificultades sociales y un accidente inesperado hace que se tengan que separar durante quince años, se vuelven a reencontrar y una de ellas ha sido adoptada por una importante política, y para completar el entramado, una sociedad vampírica de fondo con un curioso contrabando ilegal de sangre de por medio.

Muchos ingredientes en el candelero, interesantes todos, pero claro, una cosa es la cantidad de tramas que se puedan formar y otra como se van desarrollando y ese es el gran hándicap de la serie, que parece que no quiere romper un plato, vale que la serie vaya a fuego lento, pero que estés esperando que pasen cosas y que apenas se produzcan sucesos que enganchen al espectador...

El espectador tiene ganas de engancharse a algún personaje, pero es imposible, porque el entramado político es malo, superficial, da la sensación de que molesta en la trama y no es el típico donde se cuecen cosas por detrás entre unos y otros y se dan puñaladas traperas.

Por otro lado, las protagonistas, las hermanas, cuya relación es entre extraña, distante y a veces casi forzada, la pequeña con problemas de graves de salud es una periodista activista, la otra, vive en los suburbios y sobrevive como puede con el tráfico ilegal de sangre, eso sí, esta chica haga lo que haga siempre tiene la misma expresión de la cara, sí, la de una seta, una actriz con nula expresividad facial, tremendo.

Y los vampiros que se suponen deben ser el plato fuerte de la serie son espectadores de lujo en la trama, así es imposible de enganchar al espectador.

Solo se salva una ambientación y un marco de Berlín que está a la altura, pero todo lo demás, guion, ritmo, interpretaciones, evolución de los personajes, está muy por debajo de lo esperado, y aunque no aburra, pero es una sensación de querer que pasen cosas que nunca suceden y eso que hay un envoltorio para que ocurran cosas muy interesante.

Está basada en la novela gráfica Berlinoir (que no conozco en absoluto) se supone que es una miniserie, yo creo que esa no es la intención por como se está desarrollando la trama a fuego lento y que deja absolutamente todo en el aire, creo que la intención es que sea una serie de cuatro o cinco temporadas, pero que tengo dudas de que llegue.

Si la cancelan (si estuviera en Netflix no tengo dudas de que ya lo hubieran hecho) no seré yo quien la eche de menos.

Valoraciones en tu crítica:

City of Blood me parece una oportunidad perdida. La serie arranca bien, es una fantasía urbana distópica que nos sitúa en un Berlín devastado por la crisis climática y la desigualdad. La élite vive protegida bajo una gigante cúpula mientras el resto de la población malvive en el exterior. En las sombras de este sistema figuran los vampiros manejando los hilos. Pero a lo largo de sus 8 episodios lo único que hace es ir cuesta abajo. Las actuaciones son mediocres. Lo único que medio se salva es la banda sonora. En definitiva un intento fallido de distopía que no logra destacar ni como drama político ni como historia de vampiros.

Valoraciones en tu crítica:

4 / 10
City of Blood me parece una oportunidad perdida. La serie arranca bien, es una fantasía urbana distópica que nos sitúa en un Berlín devastado por la crisis climática y la desigualdad. La élite vive protegida bajo una gigante cúpula mientras el resto de la población malvive en el exterior. En las sombras de este sistema figuran los vampiros manejando los hilos. Pero a lo largo de sus 8 episodios lo único que hace es ir cuesta abajo. Las actuaciones son mediocres. Lo único que medio se salva es la banda sonora. En definitiva un intento fallido de distopía que no logra destacar ni como drama político ni como historia de vampiros.

Valoraciones en tu crítica:

Es curioso cómo he pasado de tener City of blood en pendientes desde que empezó el mes, por un vídeo de recomendaciones, a que, de no haber sido por el desafío de series, la habría abandonado en los primeros capítulos sin mirar atrás.

Estamos en un Berlín distópico, con un estilo post apocalíptico que ya hemos visto en tantas producciones, aunque en este caso es tras una pandemia y a causa del cambio climático. La ciudad está dividida, con los ricos muy ricos aprovechándose de los pobres muy pobres, hasta ahí nada nuevo. El asunto es que se ha creado todo un negocio en torno a la sangre, y no precisamente de animal, sino la humana, que sirve para dar aún más poder a las élites mientras que los más desfavorecidos no tienen otro remedio que donar para intentar sobrevivir.

El mayor problema de esta serie ha sido venderse como una de vampiros, porque no son más que un adorno y una excusa en una serie que en realidad va de política. Y es que desde el principio todo gira en torno a la política de Berlín, el gobierno actual, la oposición, las próximas elecciones y hasta dónde están dispuestos a llegar unos y otros para hacerse con el poder. Sí, ahí es donde entran los vampiros, que pretenden manejar todo desde las sombras, pero si los eliminamos, tampoco pasaría absolutamente nada. Y es que al final lo que han aportado está tan relacionado con la política, que podrían haber sido un partido más, o empresarios con intereses ocultos queriendo manejar a unos y otros como marionetas, principalmente a un personaje en concreto. Entiendo que no dejan de ser una metáfora, que los políticos chupan la sangre y la vida de todo lo que tocan, y que la población más pobre se lo deja todo, literalmente, para que se sigan riendo de ellos y las diferencias no sólo no desaparezcan sino que se hagan cada vez mayores, hasta ahí creo que llegamos todos. El problema es que vienes buscando una serie de vampiros y te encuentras con algo que nada que ver, y si quisiera ver intrigas políticas vería el telediario.

Si hay algo que se pueda destacar, sobre todo teniendo en cuenta que estamos ante una serie de Disney+, es que las dos hermanas protagonistas están ya en sus veintitantos, por lo que nos ahorramos dramas adolescentes que habrían convertido esto en otro The vampire diaries o similar, aunque es cierto que la hermana pequeña tiene un imán para meterse en problemas y no junta dos neuronas. Por otra parte, esa hermana pequeña, Lea Drinda, es la que mejor actúa de las dos, algo que no es difícil, porque Soma Pysall tiene constantemente la misma cara de seta, sin importar lo que esté ocurriendo o la emoción que se suponga que tiene que mostrar, por mucho que el personaje de Bea sea más jugoso por sus circunstancias, pero aun así. Pero sí que tenemos dramas familiares, tanto entre los humanos como entre los vampiros, y personajes que me dan igual de principio a fin, incluso entre los más principales, hay pocos que han llegado a caerme medio decente.

Pero, sobre todo, lo que más tenemos es un ritmo desesperadamente lento. No es sólo que haya capítulos enteros en los que no pasa absolutamente nada, es que si llegas a la mitad de la temporada, y en teoría de la serie, y no ha pasado nada, mal asunto. Puede que haya cositas medio decentes aquí y allí, y sobre todo maneja como pocas los cliffhangers, ya que raro es el capítulo que no termina con alguna frase lapidaria o alguna escena que pretende que le des corriendo al play en el siguiente capítulo, cosa que conmigo no han conseguido, porque el resto del capítulo me ha resultado tal tortura que con ver uno al día tenía más que suficiente y me parecía demasiado. Y es que incluso los capítulos que duran algo menos y no llegan a los cincuenta minutos se me han hecho eternos.

Y si decía que no han hecho bien al venderla como serie de vampiros, ante todo no puedes venderla como miniserie si no pretendes cerrar ni una sola trama. Porque una cosa es que, como hacen tantas miniseries en la actualidad, puedas dejar alguna puerta entreabierta al "por si acaso", pero no todas, que luego hay corriente.

Valoraciones en tu crítica:

Voy a ser escueto porque ya he expuesto en cada capítulo mi opinión y no quiero ser repetitivo.
Solo un consejo a los que queráis pasaros por este Berlin ocupado por chupasangres y creo que haríais bien en acuñar una frase que le va al pego y que podría servirle como título alternativo : - Me las piro, vampiro.

Valoraciones en tu crítica:

Hubo un tiempo en que la sangre simplemente corría por nuestras venas, fluyendo sin descanso hasta desvanecerse, llegado el momento, sin dejar más rastro que el de una vida perdida. Un bien tan valioso como carente de precio alguno, pero quizás porque nadie había encontrado aún una forma de ponérselo. En el Berlín de 'City of Blood', en cambio, ese néctar vital se ha convertido en poco menos que en mera mercancía; una moneda escarlata con la que poder abrirse paso entre las calles de una ciudad en plena decadencia, devastada por los efectos del cambio climático e incapaz de cicatrizar las heridas de una crisis sanitaria que ha supuesto, junto a otras causas, la completa ruptura de la sociedad tal y como la conocemos. A partir de ahí, el reencuentro entre Bea y Phoebe, dos hermanas separadas durante su infancia y criadas en realidades diametralmente opuestas, servirá como el inesperado catalizador sobre el que ir construyendo una peculiar distopía vampírica donde el nuevo orden social, sustentado en torno a esa mercantilización de la sangre, esconde a unos monstruos mucho más preocupados por el poder político y económico que por salir de cacería nocturna. La metáfora de los chupasangres y la élite, aun sin ser especialmente sutil, cuenta con unos colmillos bien afilados, pero la serie, como así comprobaremos con el paso de los capítulos, no siempre tiene muy claro dónde quiere clavarlos.

Y quizás ahí es donde encontramos el mayor problema de 'City of Blood': una serie sobre vampiros que, contra todo pronóstico, tiene bastante poco apetito por la sangre y, al igual que ocurre con el propio ritmo de la trama, aún menos por hacerla circular. Su distopía de paisajes desolados y cúpulas climatizadas, contraste definitivo de un mundo dividido hasta el extremo, logra trasladar con cierta eficacia la injusticia social que cabría esperar de primeras, pero ni siquiera esa buena construcción de su universo, lastrada además por un tono excesivamente seco y desapegado ya desde el primer episodio, termina siendo suficiente para dotar de verdadero interés a una historia que avanza, en el mejor de los casos, a base de altibajos. La serie se empeña así en ir acumulando intrigas políticas, dramas familiares y conspiraciones vampíricas sin que ninguna de dichas tramas llegue a imponerse del todo sobre las demás, confiando en exceso en el uso del cliffhanger para atrapar al espectador cuando, a la hora de la verdad, no parece ser capaz de cerrar nada de manera satisfactoria. Algún leve atisbo de mejora se intuye tímidamente en el tramo final, justo cuando ya es demasiado tarde para una serie que prometía sangre pero que nunca, por paradójico que ello resulte, supo mantener el pulso. Demasiado colmillo pero muy poco incisivo.

Valoraciones en tu crítica:

5.5 / 10
Pues decepcionado ante este City of Blood. La premisa era y es interesante, pero la ejecución, bajo mi punto de vista, no estuvo a la altura, lastrada en parte por un ritmo que hace aguas en cada capítulo, con destellos al final para ir salvándose y achicando agua.
En cuanto a las actuaciones, decir que algunos personajes empezaron bien, como el de Bea, pero luego las circunstancias no acompañaron. Su hermana tuvo, en cambio, cierto efecto contrario, de menos a más, aunque sin brillar del todo. Y del resto, pues salvaría a Franz Hartwig como Johan Moderson y a Lars Eidinger como Zeno.

Con una vez suficiente, pero está claro que a esta ciudad de sangre le faltó sangre en casi todos los sentidos. O, como diría yo: mucha cúpula, pero poca luz.

Valoraciones en tu crítica:

Mea culpa de pensar que una serie sobre vampiros iba a tener buenas dosis de acción y de chupasangres.
Estamos ante un drama familiar en una trama geopolítica en la ciudad de Berlín.
Tratan de abarcar mucho y ofrecen poco, con un final que no cierra las tramas y un regusto amargo tras su visionado

Valoraciones en tu crítica:

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