Crítica de Viviendo sin límites por jdmorris
Se trata de una peli de ésas de historias entrelazadas, en este caso las de Ronna (Sarah Polley), Simon (Desmond Askew) y la pareja formada por Adam (Scott Wolf) y Zack (Jay Mohr).
Esta mezcla de historias no me ha parecido lo suficientemente homogénea, no parece que tengan el mismo tono. Por esa razón, mi gusto por cada una de ellas es igualmente dispar, y lo peor es que no va de menos a más. La cosa quedaría así:
- La primera me deja bastante indiferente, Ronna necesita pasta y se mete a trapichear de la peor manera posible... Digo, como vaya todo por aquí, qué cosa más anodina y sin sal. Ni siquiera el globo que se pilla el "tontol'haba" de Mannie tiene la suficiente gracia, y menos aún con la Macarena de fondo.
- La segunda es la peor parte con diferencia, con el "descerebrao" de Simon, su colega el negro guay, el "enterao" del tántrico y los otros 2 de escapada salvaje a Las Vegas. Más asquito que miedo en Ídem.
- Sin embargo, la última, con la pareja televisiva tanto dentro de la peli como fuera, me ha entretenido bastante, me ha gustado el personaje de William Fichtner, y la idea de un madero metiéndote el rollo de la venta piramidal ha sido lo mejor.
Le voy a poner el 6 por el último rato, pero la sensación desde el principio ha sido que estaba viendo el crossover bizarro que escribieron los responsables de Dawson's Creek, Ghost Whisperer, Party of five y Prison Break, tras la farra de Navidad del Sindicato de Guionistas de aquel año.
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