Crítica de Todo incluido por ESTIRA
Pese a lo previsible del desarrollo y lo conformista del desenlace, se puede disfrutar sin muchas pretensiones. La exagerada actuación del gurú (Jean Reno) con sus afectados rituales, raros manjares y singulares ejercicios de yoga, la existencia de una isla reservada a solteros (que es mucho más divertida que la isla reservada para casados) construyen esta película como un discreto pasatiempo que incluye el obligado final feliz con el conocido eslogan “el amor verdadero es el que uno tiene en casa y sólo hace falta esforzarse un poco para que funcione y dure”. Una comedia basada en la fórmula de plasmar situaciones cotidianas en un escenario exótico y excepcional. Pasable.
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