Con una producción adecuada, tiene a unos personajes bien hilvanados, con un Charlie Cox desconocido entonces y que tenemos más en cuenta a partir de su Daredevil, a Claire Danes que tenía su momento y que desprende esa encanto, luz y actitud que le viene perfecta en su papel, Sienna Miller como esa belleza pretenciosa, que roza la arrogancia pero que aprecia los cambios cuando los ve; un Henry Cavill todavía desconocido en un pequeño papel; y claro, aquí tenemos a los pesos pesados, Robert de Niro, que algunos dirán que hacía estas producciones de forma alimenticias, pero que siempre deja su poso, y por supuesto, ese enlace con esas producciones ochenteras en las que ella misma formó parte, como es Michelle Pfeiffer. Hay aventura, romanticismo, luchas, persecuciones, y está todo en su punto. La base que proporciona la historia de Neil Gaiman, hace que tenga algo bien hilvanado sobre lo que asentarse y desarrollarlo todo, y eso se nota.
Los efectos ayudan en la historia, así como la banda sonora, con un vestuario y decorados que no desentona y que te hacen meterte en la historia y en la evolución que se percibe en el protagonista, el viaje del héroe, sí, pero está bien hecho y con sentido.
Posiblemente, a nivel de reconocimiento no sea tan popular como las producciones ochenteras de las que bebe mucho, pero eso facilita a quien quiere descubrir algo parecido a lo de entonces que, al encontrarse con ella, se disfrute como algo raro, como lo es una estrella que cae del cielo, y que puede hacer una estrella.... brillar.
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