Tarkovsky, manteniéndose fiel a su estilo pausado y poco comercial, hace un paralelismo entre ese viaje físico hacia la Zona y el viaje interior de los protagonistas, haciendo que cada uno de ellos sirva como un reflejo de los más oscuros anhelos del ser humano, de sus pasiones ocultas, de la verdadera naturaleza que esconden los deseos y de las implicaciones que estos pueden esconder. ¿Somos realmente conscientes de qué es lo que más deseamos? La respuesta no es desde luego trivial; algo que Tarkovsky, planteando en todo momento más preguntas que respuestas, aprovecha para adentrarnos en un proceso de introspección personal de casi tres horas de metraje (que se dice pronto) cargado de pasajes oníricos, reflexiones filosóficas y crisis existenciales. Un complejo recorrido, tan terrorífico como revelador, donde tanto los protagonistas como nosotros mismos seremos invitados a poner en orden nuestras mentes para poder eliminar todo aquello que enturbia nuestros verdaderos deseos. Si es que estamos dispuestos a ello, claro.
Valoraciones en tu crítica:
Todavía no hay comentarios
Comentarios