Creímos que "Smile" con su atmósfera quería ser diferente dentro del género de terror, combinando con el lento descenso psicológico de Rose a los infiernos ante lo impensable, la película de Parker Finn opta por tomarse su tiempo, por construir a su repentinamente debilitada heroína (ayudado por una excelente Sosie Bacon, digna hija de Kevin Bacon y Kyra Sedgwick) y, sobre todo, por dejar que su pesada atmósfera se propague en la mente de un espectador dispuesto a saltar de buena gana ante unos buenos sustos repentinos. No obstante, nos encontramos con largos travellings de Rose en su viaje a lo desconocido, multitud de planos que ponen patas arriba, los decorados para indicar que nada va bien o una sorprendente banda sonora (que roza lo experimental) que intenta que no decaiga la tensión... Finn Parker demuestra, sin embargo, saber usar todas estas herramientas e incluso lleva su primer largometraje hacia algo realmente intrigante -al menos eso creemos- gracias a su amenaza divertida, que parece poder atacar a Rose en cualquier momento, para torturarla en cualquier momento de su vida. Pero al espectador en seguida se le borra la sonrisa de la cara cuando se da cuenta de que solo dura un rato. Tras la enésima investigación sobrenatural (rastrear los orígenes del mal gracias a Google o a testigos con la esperanza de desbaratarlo) se adueñan de una historia que peligrosamente empieza a alargarse demasiado. Con poco que ofrecer, la amenaza pierde poco a poco su misterio y se convierte en una simple evocación del trauma latente de su heroína. Aunque sea superior a otras películas protagonizadas por demonios que pegan sonrisas a las orejas de sus víctimas, el triste recuerdo dejado por "Verdad o reto" no será superado. Demasiado larga para lo que realmente es. Aunque se deja ver y tiene algunos sustos interesantes.
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