Nada más comenzar, desde los largos títulos de crédito iniciales se puede ver que esta película intenta mostrar un mensaje, aunque no está muy claro qué es y no se aplica a los acontecimientos mostrados en la película. Tom no está reaccionando de forma exagerada porque tenga un mal día como en la mayoría de los incidentes en la carretera, sino que es un psicópata en toda regla que cree que se le debe algo.
Russell Crowe hace una interpretación bastante entretenida, y aunque algunas escenas te sacan de quicio y otras son inverosímiles, realmente trasmite la ira de su personaje.
A pesar de lo predecible, superficial y cuestionable que es todo el conjunto, el grado de violencia y rabia consigue mantener la atención a lo largo de su rápido desarrollo.
Y recuerden, al volante no abusar del claxon y sobre todo bloquear el móvil.
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