Crítica de Rental Family (Familia de alquiler) por jdmorris
Si bien el comienzo no me ha sorprendido ni entusiasmado, pues ya estaba pensando en cierta ópera prima de cierto director español con la que guarda ciertas similitudes (sobre todo la última escena ocurrida en la casa del jefe, donde es descarado, no sé si por casualidad u "homenaje") , a partir de los veinte minutos me empezó a atrapar. Yo diría que el punto de inflexión es la resolución del episodio de la boda y la primera conversación de Philip con Aiko en el bar, donde ella le viene a decir que nunca entenderá Japón, a los japoneses y sus "cosas".
Esto es bueno, porque lo que no me convencía, lo de alquilar actores en situaciones diferentes, peculiares, reales, etc., acaba siendo un mero vehículo para que reflexionemos sobre cuál es la mejor manera de intentar resolver los problemas, y aún mejor, para mostrarnos la soledad del protagonista, lo paradójico que resulta el hecho de que sea él el máximo beneficiado de esas interacciones, y un par de cálidas historias, que son las principales, la de la niña sin padre y la del viejo actor, que rebosan humanidad y ternura. Todo ello hilado con transiciones llenas de hermosas imágenes, que se vuelven a esconder cuando toca centrarse en las personas.
Al final me ha convencido, al igual que el trabajo sobre todo de Brendan Fraser, Akira Emoto, Mari Yamamoto y la debutante Shannon Mahina Gorman.
Y otra paradoja más es que, a pesar de haber sido testigos de historias tristes, de "soluciones" tristes y de una de las partes más tristes de una sociedad, logra dejarte calentito.
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