Redactada: 2025-11-26
Nada dice mejor "amor eterno" como una maldición familiar que condena a todos tus novios a morir jóvenes. Ideal para primeras citas. Con un punto de drama, un toque de magia casera y ese aire entre romántico y absurdo que parece sacado de una noche de vino y confesiones, así arranca "Prácticamente magia", dirigida por Griffin Dunne. Una mezcla de comedia romántica y fantasía ligera que no termina de decidir muy bien qué quiere ser, pero que aun así resulta curiosamente agradable.

La historia sigue a Sally y Gillian Owens, dos hermanas que siempre han sabido que no encajan del todo. Criadas por sus excéntricas tías donde la magia forma parte de lo cotidiano, crecen marcadas por una maldición tan caprichosa como melodramática: cualquier hombre del que se enamoren está condenado a un final trágico. Un detalle sin importancia… hasta que lo es todo.

El mayor acierto está en el dúo protagonista. Sandra Bullock aporta cercanía y una tristeza contenida que funciona muy bien, mientras que Nicole Kidman se mueve en el lado más libre y caótico, como si estuviera pasándoselo mejor que nadie dentro de la película. Juntas tienen una química evidente que sostiene la película incluso cuando el guion empieza a desordenarse, como si un conjuro mal echado hubiera alterado su rumbo. El ritmo es irregular, las tramas saltan entre lo romántico, lo sobrenatural y lo costumbrista sin demasiado equilibrio, y hay momentos en los que parece que la película tampoco tiene muy claro qué le apetece ser ese día.

La magia funciona mejor cuando se queda en lo pequeño: hechizos improvisados, detalles cotidianos, esa sensación de que todo podría pasar en tu cocina si tuvieras un poco más de tiempo… y quizá menos sentido común. No es una fantasía de grandes efectos, sino algo más doméstico, casi como una excusa para hablar de relaciones, identidad y familia. Cuando abraza ese tono ligero y un poco kitsch noventero, encuentra su encanto; cuando intenta intensificarse, se vuelve previsible y algo blanda.

Aun así, hay cosas que se quedan: la casa (que tiene más personalidad que algunos personajes), la ambientación cuidada y ese aire noventero que mezcla ingenuidad y exceso sin ningún tipo de vergüenza. "Prácticamente magia" es imperfecta, algo dispersa y con más buenas intenciones que aciertos, que se deja ver con una sonrisa medio irónica… y quizá con manta.

Entre conjuros, hermanas y romances condenados, deja una idea sencilla: que querer mucho a veces sale regular, pero aun así compensa. Aunque el resultado sea, como la propia película, un poco caótico.
Guion
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Banda sonora
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Interpretación
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Efectos
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Ritmo
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