Crítica de Posesión infernal: En llamas por Danie1
Dejando aparte ese tema, esta nueva entrega me recordó bastante a Resident Evil 7. Aquí tenemos a una familia de tarados encerrados en una casa, muy parecida a la de los Baker, con la exmujer del hijo recién fallecido en un accidente, como diana de todas las puyas, hasta que los Deadites hacen acto de presencia. Que esa es otra, dónde está el Necronomicón? Porque aparecen unas páginas en un diario de investigación de Benjamin Price (el abuelo de la familia) que ha investigado a todas estas presencias, pero el Necronomicón como tal ni está ni se le espera.
De los personajes, poco que destacar. Están ahí más que nada para ser poseídos y hacerse perrerías unos a otros. Que tampoco pido a alguien con el carisma de Ash, pero sí me habría gustado que alguno tuviera un poco más de desarrollo, que consiguieran generar cierta empatía y que te importase mínimamente quién sale vivo de esta, quizás destacaría a la abuela, que si tiene un poco de ese toque a las películas clásicas.
Y si todo lo que pongo parece que es malo, por qué esta nota? Porque si obvias la trilogía de Raimi, al final es tan bruta que te mantiene pegado a la pantalla, tiene un buen ritmo y algunas escenas son lo suficientemente impactantes como para funcionar. Eso sí, para mi gusto los endemoniados hablan demasiado, y creo que precisamente el hecho de tomárselo todo tan en serio hace que pierda parte de la gracia. Aun así, de esta nueva versión más seria de Evil Dead, me sigo quedando con la de Fede Álvarez.
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